Especialistas de Ciencias de la Conducta analizan la situación actual de la violencia interpersonal.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año más de 1.6 millones de personas en todo el mundo pierden la vida.   Incluso va más allá al afirmar que la violencia es una de las principales causas de muerte en la población de edad comprendida entre los 15 a 44 años y la responsable del 14% de las defunciones en la población masculina y del 7% en la femenina. Así lo afirmó la decana interina del Colegio de Ciencias de la Conducta y Asuntos de la Comunidad de la PUCPR, Dra. Ilia Rosario Nieves.

Durante el conversatorio virtual Violencia interpersonal, la Dra. Rosario Nieves afirmó “La violencia interpersonal es parte de la tipología de la violencia. Comprende los actos violentos cometidos por un individuo o un pequeño grupo de individuos en los cuales se incluyen la violencia juvenil, la violencia contra la pareja, otras formas de violencia familiar como los maltratos a niños o ancianos, las violaciones y las agresiones sexuales por parte de extraños así como la violencia en instituciones tales como las escuelas, los lugares de trabajo, los hogares de adultos mayores y los centros penitenciarios. Conversar sobre la violencia interpersonal nos permite puntualizar el amplio abanico de actos y comportamientos que van desde la violencia física, sexual y psíquica hasta el abandono que estamos viviendo en Puerto Rico”.

El evento es parte de la serie de conversatorios sobre la violencia que organiza el proyecto de Responsabilidad Pública, Transparencia e Integridad (ReSTI) de la PUCPR.   Tres especialistas de Ciencias de la Conducta dieron luz, con propuestas, sobre el escenario de violencia que vive el país.  En el panel estuvieron la Dra. Catherine Oliver Franco, directora y catedrática asociada del Departamento de Trabajo Social; la estudiante de la Escuela Graduada de Trabajo Social Clínico, Lydia M. Burgos Torres y la Dra. Ilia Rosario Nieves.

Al análisis se unió la Dra. Catherine Oliver Franco, directora y catedrática asociada del Departamento de Trabajo Social.  La académica centró su discusión en la violencia de  género y el maltrato de menores, así como en el consumo de sustancias.     “En la sociedad puertorriqueña se manifiestan varios problemas que resultan ser apremiantes, como el consumo de sustancias, la violencia intrafamiliar contra menores y la violencia de género.  En Puerto Rico al igual que en otros países, también fallan las cifras, pues no se tiene conocimiento exacto  de dónde provienen las denuncias, los hechos mismos, cuál ha sido la suerte de las víctimas o qué ha pasado con los victimarios. Algo muy grave debe estar pasando en nuestra sociedad para que el hogar no sea un lugar de tranquilidad sino, en algunos casos, fuente de violencia y hasta de abuso sexual.  El aumento de la violencia contra la mujer y los casos de femicidio en Puerto Rico son una tendencia que se observa en todo el mundo. La relación entre ambos fenómenos radica en que en muchas ocasiones el femicidio es el resultado de la violencia intrafamiliar específicamente contra la mujer, ejercida principalmente por su pareja o cónyuge”.

Añadió “Investigaciones recalcan y establecen que la violencia intrafamiliar nace del consumo de sustancias adictivas junto a otros factores tales como la imposición, control psicológico y control conductual. Nos hace falta fomentar la cultura de paz y tolerancia, nos hace falta educar distinto, nos hace falta empatía, nos hace falta respeto. Porque ahora que estamos soliendo del encierro producto de la pandemia, es aún más notoria la pobreza: tanto de estrategias de afrontamiento, destrezas de socialización como de mucha pobreza de espíritu”.

Por su parte, la estudiante de la Escuela Graduada de Trabajo Social Clínico, Lydia M. Burgos Torres habló sobre el programa de tratamiento Aprendiendo a vivir sin violencia.   “En el Departamento de Corrección y Rehabilitación tenemos el Programa Aprediendo a vivir sin violencia. Este programa ayuda al participante en el reconocimiento y modificación de patrones de pensamiento, emociones y conductas que promueven actos violentas. El programa incluye módulos psicoeducativos, que a su vez contienen componentes prácticos basados en estrategias cognositivas, componentes mentales, ensayos de conducta y diario de pensamientos. Se establece una relación de conducta y consecuencias y la importancia de asumir responsabilidad por los actos delictivos y los resultados. Estos servicios son ofrecidos por el Negociado de Rehabilitación y Tratamiento y además es requisito para que el participante sea evaluado para  un programa de desvío o libertad bajo palabra”.

Asimismo, la Pionera levantó bandera a la acción urgente.  “Estas conductas requieren una atención inmediata con un enfoque multidisciplinario. Esta iniciativa es importante, porque la familia es un sistema central de interacción, es mediante la convivencia que se trasmiten valores”.

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