Disfruta del mensaje en vídeo del presidente de la PUCPR, Dr. Jorge Iván Vélez Arocho, durante el Año Nuevo.

¡Feliz Año Nuevo! Iniciar un nuevo año, aun dentro de las circunstancias que vivimos, debe ser motivo para:

  1. pasar balance y examinar el año anterior,
  2. agradecer a Dios por su presencia y acompañamiento,
  3. mirar con esperanza el año que ya llega,
  4.  hacer las resoluciones de conversión personal y comunitaria.

Esta revisión de vida para muchos estará llena de tristezas, soledades y silencios. Muchos han visto fallecer a seres muy queridos… aun a personas muy jóvenes. ¡Cuántos han perdido sus empleos o perdieron sus viviendas por los sismos!  Sin embargo, hemos llegado al nuevo año 2021 y hemos superado desafíos que pensábamos infranqueables.  Podemos testimoniar que ante las dificultades no nos hemos sentido abandonados… hemos sentido la presencia del Espíritu Santo consolándonos y animándonos para seguir adelante. Y por Él hemos llegado hasta aquí. Y también nos hemos sentido acompañados por tantos amigos y familiares. Hemos sentido el vacío de los que partieron y, por otro lado, la alegría de saber que no caminábamos solos. ¡Tantos ejemplos de solidaridad y de generosidad ante nuestras adversidades!

Por eso, esta revisión de vida con sus luces y sombras al iniciar este nuevo año, nos lleva a agradecer a Dios por su presencia fiel en nuestras vidas y a agradecer a los hermanos que nos han acompañado… unos más lejos y otros más cerca… pero todos compañeros de viaje. ¿Cómo es el balance de este año que pasó? Es el balance de descubrir qué es lo mas esencial en nuestras vidas. Hemos vivido una vida más simple dentro de los retos formidables que enfrentamos… hemos descubierto qué nos hace verdaderamente felices… el valor de una sonrisa, de un abrazo, de un encuentro y el valor de la presencia física del otro. El nuevo año nos sorprende con la posibilidad de detener el avance de esta terrible enfermedad. Hace un año no nos imaginábamos que esto sería posible en tan poco tiempo. Por esa esperanza que se hace realidad damos gracias a Dios.

Ahora, al llegar a 2021, tenemos la extraordinaria oportunidad de reenfocar nuestras vidas a lo largo de las conclusiones que cada uno ha hecho personal y comunitariamente de su vida. Si nunca olvidaremos el 2020, me luce que tampoco olvidaremos el 2021… pues será el año de la conversión, de la vuelta atrás para retomar nuestras vidas desde valores más profundos de solidaridad, austeridad y de una vida más sencilla. En el nuevo año iremos desde los desafíos del 2020 a la esperanza de un mejor futuro.

La Iglesia nos propone que, al iniciar cada nuevo año, reflexionemos y nos comprometamos con las acciones que nos lleven a la paz interior y colectiva. La paz se construye desde la unidad dentro de la diversidad, con el diálogo, con la justicia, con la fraternidad y con la búsqueda de la verdad. La Iglesia nos propone cada 1 de enero a María, Reina de la Paz, como modelo para nuestras vidas. Y en este año 2021 nos propone al padre san José como modelo en su actuar, como custodio de la vida y crecimiento de Jesús, y en su silencio.

Querida comunidad universitaria,  mantengamos la esperanza enraizada en nuestra confianza en Dios Padre, en Jesús el hermano y en el Espíritu Santo consolador. ¡Nos acercamos al nuevo año con pasión, ilusión y esperanza! ¡El bien es posible! Porque así Dios, quien nos ama profundamente, lo quiere. A la mayor gloria de Dios.

¡Felicidades!

 

 

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