Mensaje de Navidad del presidente de la PUCPR, Dr. Jorge Iván Vélez Arocho

Querida comunidad universitaria ¡Feliz Navidad! La liturgia de la Navidad está llena de signos que nos muestran los sentimientos que personal y comunitariamente debemos tener ante esta importante celebración de nuestra fe:

  1. sentimientos de celebración…celebramos el nacimiento del Niño Jesús,
  2. sentimientos de asombro…contemplamos con asombro el inmenso amor que Dios nos ha tenido haciendo que su propio Hijo venga al mundo haciéndose hombre como nosotros en el seno de María Santísima.
  3. sentimientos de inquietud…este milagro de cariño y ternura de Dios con nosotros debe llevarnos a profundizar en nuestra alma y en nuestro corazón y a cuestionarnos:
    1. ¿Cómo respondemos a Dios frente a todo lo que ha hecho por nosotros?;
    2. ¿Ocupa el Señor el lugar más importante en nuestras vidas?;
    3. ¿Cómo hemos vivido el amor con las personas, con el prójimo… con el próximo?;
    4. ¿Cómo hemos vivido el amor con nuestros hermanos más necesitados?
    5. Sentimientos de súplica…ante el asombro del nacimiento de Jesús suplicamos que, claramente, veamos que el Señor está entre nosotros; que  Él es la luz del mundo y el fuego que enciende nuestras vidas.

La Iglesia nos invita en esta Navidad a que:

  1. recordemos cómo ha sido la propia experiencia del Nacimiento de Cristo en nuestro propio corazón.  La Navidad ante todo es una experiencia personal,
  2. testimoniemos que tenemos razones para estar alegres. Proclamemos como dice el himno de la liturgia “¡Qué gran gozo y alegría tengo yo! Nace en mí, nace en cualquiera si hay amor; nace donde hay verdadera comprensión. ¡Qué gran gozo y alegría tengo yo!”,
  3. proclamemos con convencimiento que la Navidad es la gran fiesta de la Vida. Hoy “ha nacido nuestro Salvador. Y por lo tanto no puede haber lugar para la tristeza, cuando acaba de nacer la vida; la misma que acaba con el temor de la mortalidad, y nos infunde la alegría de la eternidad prometida”,
  4. vivamos la Navidad como la gran fiesta de la inclusión. “Nadie tiene por qué sentirse alejado de la participación de semejante gozo, a todos es común la razón para el júbilo: porque nuestro Señor, destructor del pecado y de la muerte, como no ha encontrado a nadie libre de culpa, ha venido para liberarnos a todos.“

La Navidad es la fiesta de la reconciliación. “Cristo asumió la naturaleza del género humano para reconciliarla con su Creador”. Y podemos decir con la Iglesia “Gloria a Dios en las alturas. Hoy mueren todos los odios y renacen las ternuras. El corazón más perdido ya sabe que alguien le busca”.

¡Feliz Navidad!

 

 

 

 

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