Huellas del Futuro

“Jamás habrá paz sin justicia”

La Jueza del Tribunal Penal Internacional  revela
historias al cumplir 10 años en ese estrado.

Por:  Francisco López, Sch.P.

“Hemos dado por sentado que para que haya paz, muchas veces, hay que sacrificar la justicia, lo cual nunca es cierto porque jamás habrá paz sin justicia”, sentenció la Juez Benito.

“Hemos dado por sentado que para que haya paz, muchas veces, hay que sacrificar la justicia, lo cual nunca es cierto porque jamás habrá paz sin justicia”, sentenció la Juez Benito.

“Jamás habrá paz sin justicia”, con esas palabras la Jueza Elizabeth Odio Benito, vicepresidenta del Tribunal Penal Internacional, dictó la Lección Magistral “¿Es Posible un Sistema de Justicia Penal Universal? Reflexiones 10 años después del Estatuto de Roma”. El evento, organizado por la Escuela de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, se celebró el martes, 29 de enero de 2013, en el Anfiteatro Mons. Vicente Murga del recinto de Ponce.

En esta ocasión, la invitada y exponente del tema fue la vicepresidenta del Tribunal Penal Internacional, con sede en La Haya, Holanda, la jueza Elizabeth Odio Benito. La jueza Odio Benito también fue jueza del Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia.

La jurista compartió sus experiencias y relató detalles sobre sonados casos internacionales.  Habló, además,  sobre la labor que ha desempeñado como miembro del Tribunal Penal Internacional (TPI).

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Destacó que los primeros años, del 2003 al 2005, fueron de intensos trabajos y toma de decisiones en lo administrativo, lo judicial y en la oficina del Fiscal. Resaltó dos hechos que la jueza destacó, en los cuales el TPI ha jugado un papel importante. Explicó que Uganda fue uno de los primeros países en denunciar y exponer a la Corte y a la oficina del Fiscal una de los casos más impresionantes de violación a los Derechos Humanos.  Se trató del grupo rebelde que se hace llamar–todavía hoy—Ejército de Resistencia del Señor y cuyo líder es Joseph Kony. “Aunque dos años más tarde, luego que se hiciera la denuncia, los jueces de la instancia preliminar confirmaron los cargos contra Kony y sus principales comandantes y emitieron las correspondientes órdenes de arresto, se les acusa de 33 crímenes, 21 cargos de crímenes de guerra y 12 cargos de crímenes de des humanidad”, indicó. A pesar de estos cargos, la jueza lamenta que hasta el día de hoy, sin embargo, Kony y sus lugartenientes aún siguen libres. Al parecer, como bien mencionó, no todo ha sido en vano. La Juez aseveró que una de las  primeras sentencias que emitió el Tribunal fue el caso de Thomas Lubaga.  El hombre fue acusado por los crímenes de guerra, por reclutar niños y niñas menores de 15 años y por utilizarlos para participar activamente en las hostilidades. La juez junto con dos de sus colegas dictaminaron sentencias de culpabilidad a Thomas Lubaga, el 14 de marzo de 2012.

Sin embargo, indicó que  el sistema del Tribunal Penal Internacional no ha estado exento de fuertes críticas por parte de muchos que consideran como erróneos sus  resultados. Explicó que “a la Corte se le cuestiona ¿por qué todas las situaciones que se investigan vienen de África? ¿Por qué solo peces pequeños llegan a juicio, mientras los peces gordos, el presidente de Al-fashir de Sudan, por ejemplo, siguen libres? ¿Por qué Kony no ha sido arrestado? Estas y otras interrogantes son las que al Sistema del TPI se le cuestionan; a lo que la juez nos ofrece una clave para dar respuesta a estas cuestiones”.  Incluso, citó al preámbulo del Estatuto de Roma, en donde aparece una frase la cual afirma que los crímenes no queden sin castigo. “Hay que optar medidas en el plano nacional e identificar la cooperación internacional para que efectivamente sean sometidos a la acción de la justicia”, sostuvo.

No obstante, la jueza añadió que ante las críticas que se hacen al Sistema del TPI estas se deben, en gran medida, a que hay cada vez menos cooperación internacional y una falta de voluntad política por parte de los estados que conforman dicho Sistema.  “Los estados no detienen a los acusados, ni tan poco se dan a la Corte Penal Internacional los recursos institucionales suficientes para llevar a cabo con éxito y seguridad las investigaciones y la recolección de pruebas.  Tampoco, se toman las medidas en el plano nacional que deben de plasmarse en leyes de implementación del Estatuto”.  Por último, quiso dejar bien claro que muchas veceshemos dado por sentado que para que haya paz, muchas veces, hay que sacrificar la justicia, lo cual nunca es cierto porque jamás habrá paz sin justicia”, sentenció la Juez Benito. +

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