Estudiantes de Rotaract-PUCPR obsequian cobijas a deambulantes.

 

Cobija de esperanza, iniciativa de estudiantes miembros de Rotaract-PUCPR, consistió en entregar cobijas a las personas sin hogar del casco urbano de la Ciudad de Ponce.

Al predicar a sus discípulos, Jesús expresó En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de estos mis hermanos, me lo hicieron a mí (Mateo 25, 40). Esas palabras resonaron en un grupo de jóvenes estudiantes de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico pertenecientes a la organización Rotaract – PUCPR, cuyo fin es promover el servicio a la comunidad, dentro y fuera de la Institución.

“Con esa enseñanza en mente, estos jóvenes se animaron a llevar un mensaje de esperanza a aquellos que por diversas razones no tienen un techo seguro donde vivir. Es así que se organizaron para llevar una ayuda a esta población que pernocta en las calles de Ponce. Este proyecto surge de la inquietud de los jóvenes de Rotaract de realizar una obra comunitaria que impactara a la población de personas sin hogar. Tomando en cuenta que estamos en el tiempo de Navidad, que regularmente es una época donde la temperatura baja un poco más de lo usual en las noches, los jóvenes decidieron desarrollar el proyecto Cobija de esperanza” expresó el Dr. José Lucas Rodríguez, catedrático del Colegio de Administración de Empresas y líder de Rotaract-PUCPR.

Cobija de esperanza, nombre otorgado al proyecto por el joven Julio Oquendo, estudiante de Producción de Radio y T.V. del Colegio de Administración de Empresas y liderado por la estudiante Odalys Quiñones, estudiante de Relaciones Públicas Internacionales de la PUCPR, consistió en entregar cobijas a las personas sin hogar del casco urbano de la ciudad de Ponce. “Para desarrollar el proyecto se dieron a la tarea de adquirir las cobijas. Luego, se reunieron y escribieron diversas frases de esperanza para poder entregarles un mensaje de aliento a esta población desventajada cuando le entregaban la cobija. En medio de sus exámenes finales, los jóvenes se tiraron a la calle a repartirlas. Alrededor de los lugares emblemáticos de la ciudad que acostumbra frecuentar esta población, poco a poco, los jóvenes Rotaract fueron impactando con este regalo de amor. Al entregar las cobijas, les brindaban una palabra de aliento, que a la vez era retribuida por los que recibían el obsequio con palabras de agradecimiento. Las rostros de los jóvenes se iluminaban cada vez que obsequiaban a alguien con la cobija y su frase de esperanza” expresó Rodríguez.

“En una sociedad en la que se pretende resaltar lo negativo de la juventud, hechos como estos merecen ser destacados. Además, conocer lo que realizan nuestros jóvenes puede motivar a más jóvenes a involucrarse en causas de servicio en la comunidad. Por esta razón es que doy a conocer este proyecto, para que no se  quede solo en la experiencia vivida por ellos, sino que pueda ser compartido por otros y el mensaje de ayuda llegue.  Estos jóvenes realizaron este proyecto con la intención de hacer la diferencia en la vida de las personas sin hogar.  Su mayor ganancia fue, al final de la jornada, tener la satisfacción de ayudar al hermano. Allí es que está lo loable de este proyecto” concluyó.

 

 

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