“Turismo y Comunidad: El precio del desarrollo de la costa”

En la mira de los expertos el impacto costero ante el desarrollo de proyectos de construcción en el oeste.


En medio de crecientes reclamos comunitarios que rechazan el desarrollo de megaproyectos turísticos y residenciales de lujo en la zona, al considerar que conllevan significativos impactos ambientales y sociales, el recinto de Mayagüez de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico (PUCPR) celebró el foro Turismo y Comunidad: El precio del desarrollo de la costa”.  Durante la actividad se examinó, de manera crítica, esta problemática y sus implicaciones, con especial atención a propuestas como el controvertido megaproyecto Esencia en Boquerón, cuya construcción se proyecta en el municipio de Cabo Rojo.

En el encuentro se dieron cita el catedrático auxiliar de la Escuela Graduada de Planificación del recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, Dr. Ariam L. Torres Cordero; el catedrático jubilado del Departamento de Economía del recinto de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico, el Dr. Edwin Irizarry Mora; y, el presidente de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, el Lcdo. José Antonio Frontera Agenjo.

El Dr. Ariam L. Torres Cordero manifestó que “Puerto Rico enfrenta retos complejos en su zona costera. Este foro nos recuerda que el desarrollo turístico no puede avanzar desconectado de las comunidades que habitan y sostienen esos territorios. Necesitamos políticas públicas coherentes, con una visión regional y de largo plazo, que protejan los recursos naturales, garanticen acceso y vivienda digna, y promuevan un modelo de desarrollo justo y resiliente para el país.”

“Los principales impactos que representan los proyectos mega turísticos en la costa son muchos.  Si hablamos de impacto social, hablamos en términos de aumento de vivienda , gentrificación, desplazamiento, personas que eventualmente tendrá que abandonar sus propiedades.  Desde el enfoque de impactos ambientales podemos hablar de ecosistemas costeros importantes.  Todo eso es un gran impacto” añadió Torres Cordero.

Para el reconocido economista, Dr. Edwin Irizarry Mora, los megaproyectos que se construyen en Puerto Rico , la inmensa mayoría de los casos, no toman en consideración los intereses de las comunidades, sino que persiguen el motivo de la ganancia.  “Muchos de estos megaproyectos obvian el proceso de planificación integral y participativa y siguen el proceso de perseguir el motivo de la ganancia, lo que los economistas llamamos cacerías de rentas.  Es decir, generar ingreso obteniendo créditos, deducciones y excepciones contributivos como una forma de  financiar estos proyectos.  No solo tienen un impacto sobre las comunidades por sus  desplazamientos, si no que además generan impactos ambientales irreversibles, en la mayoría de los casos”, acentuó.
El profesor jubilado del recinto de Mayagüez de la PUCPR, tomó como referencia el complejo turístico, Esencia que se pretende construir en Cabo Rojo. “En Cabo Rojo se sacrificarían más de 2 mil cuerdas que ya se ha reconocido la vulnerabilidad   medioambiental y especiales en peligro de extinción.  Es un proyecto que no es conveniente para la comunidad ni para el ambiente, ni si quiera el gobierno por las exenciones contributivas  que concede incurre en gastos tributarios  es decir recaudos que no se reciben” sotuvo Irizarry Mora.  En el evento  Irizarry Mora presentó la trayectoria del desarrollo turístico en la Isla, desde la planificación y el análisis de impacto social y ecológico.
Por su parte, el presidente de la PUCPR, licenciado José Antonio Frontera Agenjo analizó esta realidad a a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia.
“El turismo no es solo una transacción económica o un desplazamiento geográfico; es, en su esencia, un encuentro. Sin embargo, en la actualidad nos enfrentamos a un modelo que a menudo prioriza el beneficio inmediato sobre la dignidad de quienes habitan los territorios.   El turismo debe contribuir al bien común asegurando que la actividad no solo beneficie a las grandes cadenas hoteleras, sino que mejore la calidad de vida de las comunidades locales y preserve el patrimonio para las futuras generaciones.  (…)  La subsidiaridad exige que las decisiones sobre el desarrollo turístico no se tomen solo en despachos gubernamentales o corporativos, sino con la participación activa de los habitantes locales”, enfatizó.  Frontera Agenjo hizo referencia al documento de papa Fransico sobre cuidar la Casa Común.  “El turismo debe transitar de un modelo extractivo a uno de Ecología Integral. No se trata solo de “áreas verdes”, sino de proteger los ecosistemas que sostienen la vida de las familias residentes. Como nos recuerda Laudato si: ‘No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental. Las líneas para la solución requieren un abordaje integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza'” (Francisco, Laudato si’, 139).

Asímismo dijo “Un turismo que ‘limpia’ la costa de sus habitantes originarios para vender una experiencia exclusiva es un turismo que ha perdido su alma humana.  Como presidente de una institución educativa católica y puertorriqueña, me apena decir que esta reflexión no es teórica; es un llamado urgente ante la realidad que golpea nuestras costas desde Rincón hasta Humacao, y desde San Juan hasta las islas municipio de Vieques y Culebra.  ¿Queremos un Puerto Rico que sea un parque de diversiones para unos pocos, o una comunidad de vida para todos?  El Papa Francisco nos dice en Laudato si’ que “la tierra es esencialmente una herencia común, cuyos frutos deben beneficiar a todos”.  Si el desarrollo no es “para todos”, no es desarrollo; es simple acumulación a costa del prójimo”.

Entre tanto, la rectora del campus mayagüezano de la PUCPR, Dra. Yaira Ortiz Medina afirmó “El momento que vive nuestra región exige diálogo serio, informado y responsable. Este espacio de diálogo académico y social abordó, de manera crítica, el impacto del desarrollo turístico costero en las comunidades, con especial atención a la situación actual de proyectos en el área oeste de la isla, y sus implicaciones económicas, sociales y ambientales.  Como academia, tenemos el deber de propiciar espacios donde se escuchen todas las voces y donde el análisis esté sustentado en la evidencia y en datos claros. Discutir estos temas con expertos en planificación y economía, iluminados por la Doctrina Social de la Iglesia, nos permitió ir más allá y encaminar propuestas concretas que armonicen el progreso económico con la protección ambiental y la dignidad de nuestras comunidades”.

El foro Turismo y Comunidad: El precio del desarrollo de la costa, se llevó a cabo el jueves 26 de febrero de 2026 en el Teatro de la PUCPR, del de Mayagüez.

 

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