Bajo análisis las estructuras de opresión que promueven una violencia generalizada en la Isla.

 

“Si sobre la protección y disfrute de los Derechos Humanos se fundamenta el planeta en el que queremos vivir, la violencia representa su principal amenaza y para prevenirla, la alternativa es la cultura de paz.  Para entender en esa búsqueda de cultura de paz, debemos comprender qué son la violencia estructural, la violencia directa y la violencia cultural”.  Con una propuesta de cultura de paz como alternativa a la violencia, así reaccionó la exjueza del Tribunal Apelativo, exdirectora administrativa de los Tribunales y profesora de Derecho en la PUCPR, Lcda. Sonia Vélez Colón, durante el conversatorio Violencia estructural.  El evento virtual es parte del ciclo de conferencias sobre violencia que organiza el proyecto Responsabilidad Pública, Transparencia e Integridad (ReSTI) de la PUCPR.  Se celebró por Zoom el 8 de junio de 2021.

“La única violencia que vemos es la directa, es física o psicológica, es visible, brutal, exterior y dolorosa.  Pero tras ella está la estructural, invisible,  que la producen los entes u organizaciones y crean la injusticia social, producen daño a las necesidades básicas humanas: supervivencia, bienestar, identidad y libertad. Igualmente brutal y dolorosa. La violencia cultural justifica las otras dos y reprime la respuesta de quienes la sufren.  Es producto de la mala suerte, del destino, del alégrate, la felicidad no estará aquí, pero la encontrarás en la eternidad.   La encontramos en elementos simbólicos, religiosos, supersticiosos, mitos.  No oponemos resistencia y se colabora con el agresor.  Hay que educarnos para entender y enfrentar estos elementos, necesitamos cambios de política pública que promuevan  una verdadera justicia social, hay que empoderar a las comunidades marginadas y vulnerables.  Mirar nuestros sistemas de salud, corrección y educación para crear verdadero compromiso y reformas.  Finalmente, ello se logra reconociendo el honor y el valor de todos los seres humanos, reconociendo el derecho a vivir con dignidad.  Dignidad que se viva desde el honor, desde la virtud, desde la estima de todos los seres humanos.”, explicó Vélez Colón.

Al distinguido panel se unió la Dra. Linda Colón, excoordinadora general de la Oficina para el Financiamiento Socioeconómico y la Autogestión y especialista en el área de pobreza así como el exsecretario del Departamento de Educación, César Rey.  Los expertos dieron una mirada a las estructuras de opresión como lo son la marginación, la pobreza y la carencia que promueven una violencia generalizada en la Isla.

Para el Dr. César Rey, exsecretario del Departamento de Educación,  la violencia se ha normalizado en las redes y ya se trata como un asunto que se ha legitimizado de una manera muy crasa.  “Puerto Rico enfrenta violencia de todo tipo y las cifras referentes a la violencia de género, a la violencia producto de la xenofobia y en contra de menores al igual que de adultos mayores son, entre otras, modalidades que deshonran a nuestra sociedad. El tema del miedo en la sociedad es producto de la violencia y la violencia en Puerto Rico también es producto de la desigualdad, la pobreza, el machismo y la intolerancia entre otras manifestaciones. La sociedad actual definitivamente esta sugerida en la negatividad de ver al  otro como el peligro que engendra la violencia.  En otras palabras, cada vez que hay un problema de violencia se acusa a los pobres, a las mujeres, a los dominicanos y se van estigmatizando y satanizando distintas poblaciones.  Eso es un engendro de violencia dramático, y se va normalizando.  La violencia supone un abuso de poder dramático y lo aceptamos como una cotidianidad”, sostuvo.

Mientras, la Dra. Linda Colón, excoordinadora general de la Oficina para el Financiamiento Socioeconómico y la Autogestión y especialista en el área de pobreza afirmó,  “Quienes viven en la pobreza sufren las consecuencias de las carencias y hay mayor violencia.   En Puerto Rico el asesinato es la primera causa de muerte entre los hombres menores de 30 años y la mayoría vive en condiciones  de pobreza. Las condiciones de vida generan situaciones de violencia e incertidumbre que no se canalizan. La violencia intrafamiliar está presente en todas las clases sociales.  Sin embargo, habría que investigar por qué en unos grupos sociales ambos factores transforman a los individuos en víctimas y victimarios  de la violencia y del crimen.  La pobreza es un problema multidimensional que se manifiesta en todas las áreas y la violencia también lo es.  Es un asunto multisectorial”.

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