Raíces 2: un encuentro gastronómico entre cultura, tradición y aprendizaje
Estudiantes de Artes Culinarias se integran al evento mano a mano con los chefs
El espacio gastronómico Aldeana en Cidra, Puerto Rico, se convirtió en escenario de un encuentro culinario profundamente significativo para la cocina contemporánea del país. Bajo el título “Raíces 2”, el evento reunió a destacados chefs locales e internacionales en una celebración de la identidad gastronómica, la memoria cultural y el diálogo entre tradiciones culinarias.
La actividad fue liderada por los reconocidos chefs Raúl Correa, René Marichal y Xavier Pacheco, quienes, junto a la participación de la pastry chef Andrea Santiago y del chef José Meléndez ,conformaron un equipo culinario comprometido con la exploración de las raíces gastronómicas del Caribe. A este destacado grupo se sumó la valiosa colaboración del chef internacional Serigne Mbaye, originario de Senegal, enriqueciendo la experiencia con una perspectiva global que conectó la cocina puertorriqueña con otras tradiciones culinarias del mundo.
El chef Serigne Mbaye, ampliamente reconocido en la escena gastronómica internacional por su presencia en la Guía Michelin, los Premios James Beard y el listado North American 50 Best Restaurants 2025, aportó al evento una mirada profundamente cultural sobre la cocina. Su participación permitió abrir un puente entre la gastronomía caribeña y las tradiciones culinarias del África occidental, particularmente a través de la exploración de recetas autóctonas de Senegal y su conexión histórica con las raíces de la cocina del Caribe.
Por segunda ocasión, un grupo de estudiantes del programa de Artes Culinarias de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, recinto de Mayagüez, tuvo la oportunidad de integrarse activamente al evento, trabajando mano a mano con estos chefs de gran calibre. Esta participación no solo representó una experiencia práctica de alto valor formativo, sino también una oportunidad única para comprender la gastronomía desde una dimensión más profunda: como un lenguaje cultural que conecta territorios, historias e identidades.
Durante la jornada, los estudiantes colaboraron en la ejecución de diversas preparaciones, explorando ingredientes locales y técnicas culinarias que dialogaban con tradiciones africanas y caribeñas. Este intercambio permitió reconocer cómo muchas de nuestras prácticas culinarias contemporáneas encuentran eco en otras culturas, recordándonos que la gastronomía es, en esencia, un espacio de encuentro entre pueblos.
La participación estudiantil en esta experiencia fue coordinada académicamente por la profesora y chef Yadira Ivelisse Pacheco, del programa de Artes Culinarias de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, recinto de Mayagüez. Reconocida por su compromiso con la educación culinaria y la valorización de los productos locales, la profesora Pacheco ha impulsado diversas iniciativas que promueven experiencias formativas vinculadas con la cultura gastronómica del país.
“Más allá de la técnica, la experiencia permitió reflexionar sobre el significado de nuestras raíces gastronómicas y el papel que desempeñan los cocineros en la preservación y reinterpretación de las tradiciones culinarias. En un momento en que la gastronomía global busca constantemente nuevas narrativas, eventos como Raíces 2 destacan la importancia de mirar hacia el origen, hacia los ingredientes, las historias y las comunidades que han dado forma a nuestra cocina” sostuvo la chef Pacheco.
Bajo su dirección académica, los estudiantes no solo participaron en la ejecución culinaria del evento, sino que también pudieron observar de cerca la dinámica de trabajo de chefs que hoy representan lo mejor de la gastronomía contemporánea. Este tipo de experiencias refuerza el aprendizaje práctico y contribuye a formar profesionales conscientes del valor cultural y social de la cocina.
Raíces 2 demostró, una vez más, que la gastronomía es mucho más que una disciplina técnica. Es un vehículo para contar historias, preservar identidades y construir puentes entre culturas. En cada plato preparado durante el evento, se reflejó una idea poderosa: que nuestras raíces culinarias no son un punto de partida estático, sino una fuente viva de inspiración que continúa evolucionando.


















