Ofrecen apoyo emocional y psicológico a comunidad de Ponce.

 

La profesora Ada Kercadó, directora de la Clínica Interdisciplinaria de Servicios a la Comunidad, ofrece apoyo emocional a comunidad de Ponce.

Ante un alto nivel de estrés y ansiedad en los puertorriqueños provocado por la pandemia, la Clínica Interdisciplinaria de Servicios a la Comunidad de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico y la Oficina de Manejo de Pérdidas y Duelo impactaron la comunidad Jardines del Caribe de Ponce.

“Terapistas de la Clínica Interdisciplinaria ofrecieron orientación y servicios de apoyo emocional a nivel individual.  Esta comunidad no es ajena a la Clínica Interdisciplinaria. Nuestros primeros encuentros fueron luego del terremoto de enero, cuando por invitación del padre Peter tuvimos la oportunidad de colaborar con ellos ofreciendo servicios de apoyo emocional. El ambiente fue más que propicio, desarrollándose una atmósfera de seguridad y confianza que permitió a los participantes exponer sus experiencias personales, a nivel emocional, durante esta pandemia”, sostuvo la directora de la Clínica, profa. Ada I. Kercadó Robles.

Según Kercadó Robles, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la pandemia está generando o agravando condiciones de salud mental. “Algunos datos de una encuesta realizada por la OMS en 130 países, publicados el pasado mes de octubre, refiere las dificultades de las personas para acceder a servicios de salud mental, la paralización de los servicios en sus países y la necesidad de que los gobiernos puedan financiar estos servicios para atender el incremento en casos. Las pérdidas, el aislamiento, el miedo y la desconexión social están agravando el bienestar emocional de las personas”, apuntó.

Igualmente indicó que la invitación nació de padre Peter de la parroquia El Buen Pastor en Ponce, por la necesidad existente de este tipo de apoyo en el área.

Moseñor Rafel Méndez Vargas, quien realiza su internado en Psicología Clínica en la Clínica Interdisciplinaria, dijo “Ojalá y más sacerdotes tomen esta iniciativa para orientar a su comunidad sobre el manejo de las emociones. Este tema, fácil de decir pero difícil de expresar, se da en momentos en los que estamos enfrentando grandes retos y dificultades. Sin embargo, esto no debe ser impedimento para que levantemos la voz a las necesidades emocionales de nuestras comunidades. La capacidad para poder identificar si estamos bajo una sobrecarga emocional, la percepción de lo que definimos como nuestra realidad, los sentimientos de irritabilidad, miedo y frustración, la incertidumbre por no saber cuándo esto va a terminar, tienen que ser trabajados para poder enfrentar el cansancio físico, mental y emocional que se está evidenciando en nuestros núcleos familiares y comunitarios. Espacios como los que padre Peter creó para esta actividad ayudan a las personas a conectar con programas de servicio y de apoyo como los que provee la Clínica Interdisciplinaria. Darnos permiso para reconocer cómo nos sentimos y qué nos hace falta para fortalecer nuestro bienestar emocional son clave para poder ser resilientes en este proceso”.

Por su parte, el Dr. Ángel Muñoz Alicea, coordinador de la Oficina para el Manejo de Pérdidas y Duelo resaltó “Nuestra Oficina ha estado ofreciendo apoyo emocional a esta comunidad desde el terremoto. Desde que la profesora Kercadó comenzó la charla se notó la necesidad de apoyo emocional de la comunidad.  Algunos feligreses se conectaron a través de las redes y otras plataformas digitales de la parroquia lo cual permitió llegar a aquellos que se mantenían en sus hogares. Al finalizar, con los debidos protocolos y distanciamiento, atendimos a matrimonios que expresaron las situaciones complicadas que atraviesan y el desgaste emocional que ello implica.  Sin duda, queda demostrado que aun  cuando ha pasado tiempo del comienzo de la pandemia, la necesidad de ayuda emocional continúa siendo indispensable”.

 

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