Huellas del Futuro

Pionera enseña en Corea del Sur

El salón más grande es el mundo

Por: Celimer Torres Rivera

La Pionera Sarimer Valedón quiso tener la experiencia de su vida y esto, unido al  genuino deseo de ayudar y hacer algo por su prójimo, la impulsaron a llevar a cabo su aventura.  Y es que la joven estudiante narra que desde niña tuvo la inquietud de conocer la cultura asiática y, aunque su deseo original era visitar Japón, su destino fue diferente: el pueblo Byeol Bang en Corea del Sur.   La razón de este viaje fue trabajar en un internado cuyo fin era ofrecer clases de inglés a niños quienes,  en su mayoría, son huérfanos.

La estudiante pionera Sarimer Valedón impartiendo clases de inglés en escuela  en Byeol Bang en Corea del Sur.

La estudiante pionera Sarimer Valedón impartiendo clases de inglés en escuela en Byeol Bang en Corea del Sur.

Según relató Sarimer una de las cosas que más llamó su atención fue la diferencia entre ambos sistemas escolares.  En Corea,  los niños toman sus clases diariamente de 7:00 AM hasta las 5:00 PM en el sistema gubernamental y de 7:00 PM a 11:00 PM en el sistema privado.  En este último sistema fue donde Sarimer ofreció sus servicios. Sobre su experiencia como maestra confirmó que  fue sumamente satisfactoria y que le impresionó que, aún estando en un pueblo campo adentro y alejado de las grandes ciudades, los niños eran muy aplicados en sus estudios.  Indicó, además, que la emocionaba mucho cuando sus estudiantes  modificaban sus costumbres para hacerla sentir como en casa.

Cuando no estaba dando clases, Sarimer tenía una vida como cualquier coreano de su edad.  Compartía con su “familia” a quienes aún llama papá, mamá, tía y hermanos; ayudaba en los quehaceres del hogar; tomaba sus dos clases en línea y hacía sus asignaciones como de costumbre.  Fue tan buena la integración con su “familia coreana” que le pusieron un nombre en ese idioma: Han Ye Na.

Al preguntarle sobre cuan difícil se le hizo comunicarse en coreano, Sarimer respondió que no fue muy difícil porque ya ella había aprendido este idioma por su cuenta, al igual que el japonés.  Precisamente esta habilidad para los idiomas, pues además domina el francés y está aprendiendo mandarín, es lo que la motivó a combinar su bachillerato en Ciencias Generales con Relaciones Públicas Internacionales y una concentración menor en lenguas extranjeras.  Sobre sus planes nos contó que le interesaría trabajar para la Organización de Naciones Unidas o para el Congreso de los Estados Unidos.

Su exhortación para los jóvenes que, como ella, tienen la inquietud de conocer el mundo,  es que “el idioma no es una barrera, si no es una puerta que te ayuda a conocer personas y culturas y dominarlo es una ventaja.  A mis compañeros les digo que no se dejen llevar por el miedo ni los prejuicios. No se rindan, si de verdad tienen el deseo de hacer un internado por una causa personal o por ayudar al prójimo, no se rindan.  No se olviden que esta vida es para aprender y el salón más grande es el mundo mismo”.

Sarimer compartiendo con sus estudiantes coreanos.

Sarimer compartiendo con sus estudiantes coreanos.

Vivencias como estas pueden ser parte de la experiencia universitaria de los estudiantes de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico.  La Universidad cuenta con la Oficina Institucional de Relaciones Internacionales (OIRI) que tiene como meta insertar a la Institución en un entorno de actividad académica global, por lo que se les ofrece a los estudiantes la oportunidad de realizar intercambios e internados a diversas partes del mundo como Chile, España, Panamá, Brasil, China, entre otros.

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