Se celebra el IX Congreso Católicos y Vida Pública

Justo cuando los ojos del mundo se centran en la Corte de Estados Unidos y muchos celebran el veredicto de culpabilidad contra el policía Dereck Chauvin por el caso de George Floyd, la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico (PUCPR) puso sobre la mesa de discusión el conversatorio Del racismo a la reconciliación. El licenciado Robert K. Vischer, decano de la Escuela de Derecho de la Universidad de St. Thomas, Minnesota estuvo a cargo del encuentro virtual durante el IX Congreso Católicos y Vida Pública de la PUCPR.

El letrado, quien fungió como oficial de la Corte Federal de Estados Unidos para diversos jueces federales, afirmó que en Fratelli tutti  papa Francisco refleja algunos de los temas que Martin Luther King Jr. enfatizó durante su ministerio.  “Ambos nos estimulaban a responder al racismo: 1-  invirtiendo el tiempo necesario para comprender y asumir responsabilidad por esa realidad, la del mundo tal cual es, especialmente la manera en que afecta a los marginados; 2-  practicando el amor incondicional (ágape)  hacia aquellos que encontramos, aun cuando ellos no nos devuelvan nada que no sea hostilidad;  y 3- reconociendo que somos llamados a la fidelidad de ser testigos de la verdad, aun cuando no tengamos éxito en cambiar los corazones o las mentes de aquellos que se nos oponen.  Para los cristianos la redistribución del poder social podría ser un paso necesario para combatir el racismo, pero no sería suficiente para enderezar las cosas, en último caso, apuntamos a restaurar las relaciones que se hayan roto por opresión y alienación.  La justicia requiere más de asegurar mi actitud, yo tengo que trabajar para mejorar el sistema.  Servimos a las ideas, servimos a las personas”.

Vischer añadió “Yo vivo en Miniapolis y nuestra Escuela de Derecho está a tres millas de donde George Floyd fue asesinado y a solo unas cuantas cuadras de la Corte donde se anunció el veredicto esta misma semana.  La muerte de Floyd no hubiera captado tanto la atención sin el video que grabó la niña.  Ese video fue muy doloroso y  traumatizante y demuestra de lo que les estoy hablando.”

El letrado, quien fungió como oficial de la Corte Federal de Estados Unidos para diversos jueces federales, afirmó que en Fratelli tutti  papa Francisco refleja algunos de los temas que Martin Luther King Jr. enfatizó durante su ministerio. 

El letrado, quien fungió como oficial de la Corte Federal de Estados Unidos para diversos jueces federales, afirmó que en Fratelli tutti  papa Francisco refleja algunos de los temas que Martin Luther King Jr. enfatizó durante su ministerio.

 

El magno Congreso, que por nueve años consecutivos la PUCPR ha organizado con el fin de discutir temas pertinentes a la realidad y proponer ideas desde las voces de diversos expertos locales e internacionales, se celebró el 22 y 23 de abril por la plataforma Zoom.

El evento arrancó con la ponencia de apertura Conflicto, reconciliación y hermandad en Fratelli tutti por el Dr. José Francisco Serrano Oceja, profesor titular acreditado de Periodismo de la Universidad CEU-San Pablo, Madrid, España.  El comunicador habló sobre el humanismo cívico como sustrato de respuesta a la dinámica de los conflictos sociales y del cambio social. “Una concepción teórica y práctica de la sociedad en la que se valoran y promueven tres características: el protagonismo de las personas humanas reales y concretas, que tienen conciencia de su condición de miembros responsables de la sociedad e intentan los medios y vínculos de participación política. Segundo, la comprensión de las comunidades humanas como ámbitos imprescindibles para el desarrollo de las personas. Y tercero, el retorno del valor de la esfera pública como ámbito de despliegue de las libertades sociales.

Serrano Oceja señaló “Respecto a las equivocaciones más frecuentes de los medios a la hora de abordar los conflictos, parafraseando a Johann Galtung, propongo lo siguiente: la descontextualización del conflicto, se enfocan en lo irracional sin centrarse en las razones; el dualismo, reducir el número de bandos a dos cuando suele haber más involucrados; cierto maniqueísmo conceptual, retratando un lado bueno y otro malo, e identificándolos;  Armageddon, presentando la violencia como inevitable, omitiendo alternativas; la confusión, enfocando solo el escenario, pero no fuerzas y factores;  excluyendo y omitiendo las causas y el impacto de la cobertura; no explorando propuestas de paz ni ofreciendo imágenes de resultados; y  omitiendo la reconciliación. Los conflictos tienden a resurgir si no se presta atención a los procesos de cura de las sociedades fracturadas”.

El Congreso continuó con la conferencia Del pecado al perdón: lo revolucionario de la Encarnación por el padre, Dr. Luis O. Jiménez Rodríguez, S.J., profesor de la Escuela de Teología, PUCPR.  Jiménez Rodríguez comenzó haciendo un análisis sobre la violencia que se experimenta en múltiples dimensiones personales y sociales. “Es importante el mensaje sobre la violencia que aporta un relato paradigmático en el Antiguo Testamento: la agresión de Caín a Abel. ¿Qué nos dice este relato sobre la violencia que habita en el corazón humano y todas las sociedades? ¿A qué nos invita Dios? Igualmente, el compromiso de Dios contra la violencia y a favor de las víctimas hasta el extremo de hacerse cercano y próximo en la Encarnación. El Emmanuel, Dios con nosotros, nos invita en la parábola del Buen Samaritano a ‘hacernos cargo de la realidad’ y a ‘volvernos cercanos’ de las víctimas. Es una llamada a ser agentes de reconciliación personal y social. La buena noticia es que Jesús mismo vivió cabalmente esa parábola y por eso él es el Buen Samaritano”, dijo.

Por su parte, el Dr. Enrique San Miguel, catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos, Madrid presentó la conferencia Los valores del pensamiento cristiano en la democracia moderna. Reconciliar la democracia y el pensamiento cristiano.  “Reconciliar la democracia y el pensamiento cristiano partiendo de que, como sostenía Jacques Maritain, ‘la democracia debe su existencia al cristianismo’, y su discípulo Robert Schuman ampliaba la resonancia del concepto afirmando que ‘la democracia será cristiana, o no será’ .  Esto significa afrontar cinco escenarios para la presencia, la participación y la militancia.  Estos son: reconciliarnos con la realidad; reconciliarnos con nuestra existencia; reconciliarnos con la historia; reconciliarnos con la política; y reconciliarnos con el futuro.  El humanismo de la razón práctica, integral y fraterno, nos invita a reafirmar el proyecto de civilización. A no tener miedo del pasado. A no tener miedo del futuro. Y así abrazar la promesa de la política: convivir, compartir, construir, crecer y creer para estar juntos. Con inteligencia y amor, imaginación y responsabilidad”.

En la ponencia La mujer y la política, la Lcda. Margarita Zavala, fundadora de México Libre expresó “Cuando las mujeres entraron en la política abrimos espacios.  Con la entrada de las mujeres en la toma de decisiones se generaron otros temas como la discriminación, la atención a las condiciones de los grupos, las mujeres en la literatura, científicas, como líderes de organizaciones.  La entrada de la mujer en la política trajo consigo muchos temas de la vida diaria.    Esa intervención hizo que se cambiara el vocabulario y nos hiciéramos más visibles. Que cambiaran las estructuras, los ordenamientos jurídicos, y la participación”.

Ante este balance de retos y logros de la mujer en las sociedades latinoamericanas, la también esposa del expresidente de México, Felipe Calderón sostuvo “Vale la pena preguntarse qué necesitamos las mujeres para incidir en la vida pública de nuestros países.  La solidaridad, los programas de mentoría para apoyar a otras mujeres, el combate a la violencia y, además,  tenemos que tener la capacidad de tomar riesgos. A veces nos cuesta mucho tomar el riesgo, pero ejercer el liderazgo significa ser líder, pagar el costo, no hay reinas de la primavera.  Es importante decir sí y aceptar el reto.  Salgan todos convencidos de que las mujeres deben participar en la política.  Debemos hacerlo para el bien y la facilidad de nuestros pueblos”.

Y añadió “El conflicto naturalmente es parte de la vida en sociedad, pero a su vez la vida en sociedad no es puro conflicto.  Corresponde además situar el conflicto en nuestros tiempos en una mirada a nuestras sociedades, entender las complejidades de nuestras sociedades explica mucho de lo que sucede hoy.  Junto al conflicto social y político, existe un individualismo muy arraigado.  Sus efectos son múltiples.  Pero sí puedo afirmar,que los conflictos incorporan ese indivualismo”.

Igualmente dijo “La democracia implica entender la  dimensión de procesos. Esto es, los cambios necesarios que se realizan mediante el cumplimiento de etapas sucesivas.  El proceso político requiere un consenso anterior o fundante, la decidida valorización de la democracia sin apellido, no hay espacio para ambigüedades.  Supone el principio de la cooperación o amistad física.  La democracia es entender que, en política, no existe una verdad absoluta. Que lo que se construye debe reconocer a todos.  La existencia del dialogo, la reflexión y la reconciliación.  Pasar del conflicto al dialogo requiere de este consenso esencial.  Y por eso la democracia es una condición al diálogo”concluyó.

El 22 de abril el Congreso continuó con la conferencia La identidad nacional en un paisaje global de solidaridad y justicia por la historiadora, Dra. Silvia Álvarez Curbelo.  “Hace menos de un año el papa Francisco rubricó una encíclica con el título Fratelli tutti (todos hermanos y hermanas), cuya inspiración inmediata proviene de la vida y enseñanzas de Francisco de Asís, de quien tomó su nombre papal. Las ideas del papa esbozadas en la encíclica fueron clave para vincular a Puerto Rico a una utopía posible: la de un mundo en hermandad ante los desafíos planetarios y ante la necesidad de equidad para todos”, dijo.

Desde una mirada profunda a la Casa Común y al compromiso ambiental en el mundo, el Dr. Arturo Massol Deyá, profesor de la Universidad de Puerto Rico, recinto Universitario de Mayagüez y director de Casa Pueblo en Adjuntas presentó  Construir la Casa Común.  “El modelo de las dependencias ha probado ser nefasto para el País. El resultado ha sido una prolongada crisis económica marcada por la corrupción, desmoronamiento institucional y una sociedad sumida en la pobreza y la desesperanza. Las agendas partidistas en un contexto colonial y otras realidades sociales nos fragmentan impidiendo descifrar una ruta de futuro de bien común. Casa Pueblo en Adjuntas es una organización de autogestión comunitaria con una larga trayectoria en la defensa territorial con propuestas y acciones para el desarrollo local, justo y responsable con la naturaleza. Para impulsar cambios, nuestra autogestión integra ciencia, cultura y comunidad. El modelo de protección de bosques, educación y la construcción de autosuficiencia energética para el desarrollo local serán presentados como referentes de lo que podremos lograr para construir un país alternativo” señaló.

La última conferencia estuvo a cargo de Mons. Álvaro Corrada del Río, obispo emérito de la diócesis de Mayagüez.  En su ponencia La lucha por la dignidad: el caso de Vieques, monseñor relaó su testimonio como encargado de la parroquia de la Inmaculada Concepción de Vieques.  Su gestión pastoral fue fundamental en la salida de la Marina de Vieques.  “Doy testimonio ante el mundo, ante la Iglesia y ante Dios , de esa solidaridad en medio del conflicto”, dijo.

Rememoró “Dos terceras partes de la Isla estaban en manos de la Marina estadounidense.  Mi propósito era, como el párroco que estaba allí, levantar a los viequenses y estar con ellos.  Ellos querían ese espacio sagrado y cuidado.  La Marina tomó a Vieques para convertirla en un campo de pruebas y la conectó con la Base Roosevelt Roads en Ceiba.  La crisis de la Marina viene desde el siglo 19 y destruyó la dignidad de las personas y su espacio sagrado.  Un grupo de los sacerdotes de la diócesis de Caguas me pidió levantar un campamento y acepté hacer un campamento de la diócesis.  Ese campamento fue un testimonio para los viequenses. Mi rol como obispo fue mantenerlo en el curso del pacifismo, formar a los sacerdotes en esta idea, formar a los laicos con esta paz.  La comunidad lo abrazó y el campamento dejó de ser de la diócesis, y pasó a ser   de todas las comunidades de Puerto Rico.  Aquí vemos lo que Fratelli tutti nos dice, en el conflicto se encuentran las raíces para la reconciliación.  Entonces, se creó un deseo de reconciliación, aún con la Marina se crearon lazos nacionales e internacionales y también se creó solidaridad en Vieques”.

El noveno Congreso Católicos y Vida Pública finalizó con la celebración de la santa misa por el obispo de Mayagüez y presidente de la Junta de Síndicos, Ángel Luis Ríos Matos.

 

Mensaje de Bienvenida del presidente, Dr. Jorge Iván Vélez Arocho durante el noveno Congreso Católicos y Vida Pública.

Muy queridos hermanos y hermanas

Bienvenidos a la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico. Una vez más nos reunimos para celebrar con agradecimiento, ilusión y esperanza este IX Congreso Católicos y Vida Pública. El año pasado hablamos de los retos que habíamos enfrentado: dos potentes huracanes y un sismo que estremeció no solo los cimientos de nuestros edificios… también nuestra fibra íntima al ver de primera mano el impacto de un fenómeno natural que nuestros antepasados habían experimentado en 1918… fenómeno que sabíamos que llegaría, pero para el cual no estábamos preparados.

Aun así, realizamos el VIII Congreso… lejos estábamos de saber que poco tiempo después nos enfrentaríamos a una pandemia que traería incertidumbre y dolor a tantas personas en todo el mundo. Nada de lo vivido con los huracanes y terremotos se acercaba a los extraordinarios retos que enfrentábamos y aún hoy enfrentamos con la pandemia.

Y de nuevo, confiamos en Dios… y nos enfrentamos a los desafíos… y continuamos con nuestra agenda de enseñanza, investigación, diseminación y acompañamiento e iluminación a nuestro pueblo. Y convocamos el IX Congreso. La respuesta de los amigos y amigas a quienes les propusimos participar fue inmediata… sin reservas. A ellos mi mayor agradecimiento y gratitud personal e institucional. Su solidaridad y compromiso como compañeros de viaje en esta jornada de vida cristiana nos conmueve. En el proceso de discernimiento de cuál debía ser el hilo conductor para este Congreso recurrimos a la encíclica Fratelli tutti. Tres palabras resonaron en ese proceso de búsqueda: conflicto, reconciliación y hermandad.

Identificamos algunos vértices de conflictos presentes en nuestros entornos nacionales e internacionales: los procesos políticos, la valoración de la democracia, la participación política de la mujer, la identidad nacional, el asunto ambiental y la defensa de la dignidad de los seres humanos ante fuerzas opresoras, entre otros.

El papa Francisco nos adviertió sobre las fuerzas que promueven los conflictos para adelantar los intereses de los más fuertes “La mejor manera de dominar y de avanzar sin límites es sembrar la desesperanza y suscitar la desconfianza constante, aun disfrazada detrás de la defensa de algunos valores. Hoy en muchos países se utiliza el mecanismo político de exasperar, exacerbar y polarizar. Por diversos caminos se niega a otros el derecho a existir y a opinar, y para ello se acude a la estrategia de ridiculizarlos, sospechar de ellos, cercarlos. No se recoge su parte de verdad, sus valores, y de este modo la sociedad se empobrece y se reduce a la prepotencia del más fuerte.”

En este Congreso hablaremos de los conflictos desde la fe. Y plantearemos, como lo hizo el papa en Fratelli tutti, que la hermandad se logrará a través de un proceso de reconciliación desde la fe. La reconciliación es posible… desde la fe. Podemos ir “del pecado al perdón” como nos planteará el Dr. padre Luis Jiménez, como fruto de la Encarnación… como fruto de la Pascua. El papa Francisco enfatiza en la enciclica “Invito a la esperanza, que «nos habla de una realidad que está enraizada en lo profundo del ser humano, independientemente de las circunstancias concretas y los condicionamientos históricos en que vive. Nos habla de una sed, de una aspiración, de un anhelo de plenitud, de vida lograda, de un querer tocar lo grande, lo que llena el corazón y eleva el espíritu hacia cosas grandes, como la verdad, la bondad y la belleza, la justicia y el amor. […] La esperanza es audaz, sabe mirar más allá de la comodidad personal, de las pequeñas seguridades y compensaciones que estrechan el horizonte, para abrirse a grandes ideales que hacen la vida más bella y digna»[52]. Caminemos en esperanza”.

El IX Congreso es una respuesta a la propuesta de la fraternidad que nos hace el Santo Padre. Como les decía el año pasado Católicos y Vida Pública es, de nuevo, un encuentro, un espacio de reflexión y una convocatoria para animarnos a contribuir desde nuestra identidad y misión al desarrollo de procesos dirigidos a la identificación de los conflictos para iniciar el camino a la reconciliación en la búsqueda de la hermandad.

No puedo terminar mis palabras sin un agradecimiento especial a nuestro querido Dr. José Francisco Serrano Oceja, amigo de nuestra casa, que desde que iniciamos este camino con el primer precongreso nos ha animado y acompañado. Paco… siempre es un placer tenerte con nosotros para abrir con tu lección inicial cada uno de los Congresos.

A todos los ponentes reitero mi agradecimiento. Confío que, en un futuro, los podamos tener con nosotros presencialmente. A todos los participantes bienvenidos… nuestra Universidad es su casa. Enhorabuena.

 

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