“La conversión que Dios quiere no es maquillaje espiritual sino transformación del corazón”
La Católica inicia la Cuaresma en comunión y recogimiento
La comunidad de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico participó en la celebración de la de Misa del Miércoles de Ceniza, con la que se dio inicio al tiempo litúrgico de la Cuaresma. La celebración eucarística fue presidida por padre obispo Rubén A. González Medina, obispo de la diócesis de Ponce y gran canciller de la Universidad.
Durante la homilía, el obispo exhortó a los presentes a renovar y encender el corazón para vivir en esperanza. “La Cuaresma no es exhibición religiosa, no es ruido espiritual, es silencio fecundo, no es apariencia, es autenticidad. Hemos comenzado hoy con ceniza, pero estamos llamados al fuego. Comencemos, entonces, reconociendo nuestra fragilidad, pero caminemos con los ojos fijos en la Pascua Santa. Que esta Cuaresma no sea una costumbre más; que sea un regreso sincero; que sea un tiempo para rasgar el corazón. Que sea un tiempo para dejarnos reconciliar y que cada día podamos repetir con fe la frase ‘Señor, enciende nuestro corazón, fortalécenos en la misión, danos un corazón grande para amar’. Danos un corazón fuerte para luchar, que arda por tu Reino y por el bienestar de los que nos rodean” sostuvo el obispo en su homilía.
“La ceniza que recibimos sobre nuestra cabeza no es un signo de tristeza, sino de verdad; no es un gesto de derrota, sino de esperanza. La ceniza nos recuerda que somos frágiles, pero también que Dios pueda encender fuego nuevo sobre nuestras cenizas. El profeta Joel, en la primera lectura, nos ha dirigido una palabra que atraviesa los siglos: ‘rasgue su corazón y no sus vestidos, vuelva al Señor su Dios’. La conversión, amados hermanos y hermanas, que Dios quiere, no es maquillaje espiritual sino transformación del corazón. San Pablo nos suplica, en nombre de Cristo, ‘déjense reconciliar con Dios’. Tengan presente que reconciliarse no es solo pedir perdón, reconciliarse es permitir que Dios nos renueve por dentro porque no se puede anunciar la esperanza con un corazón apagado. No se puede sostener la misión con un corazón dividido. No se puede servir con un corazón endurecido. La misión nace de un corazón encendido” añadió.
La Misa del Miércoles de Ceniza se llevó a cabo el 18 de febrero en el Complejo Deportivo y Cultural del recinto de Ponce de la Universidad.




















