El tejido de nuestras historias

Dr. Jorge Iván Vélez Arocho

Presidente de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico

 

La incertidumbre inacabable de la pandemia ha perturbado todos los renglones de nuestra vida, desde su impacto a la salud, hasta la economía y el efecto en la educación.

No es un secreto para nadie que las universidades también han sentido el embate.   Muchos han tenido que interrumpir sus proyectos de vida,  lo que incluye a algunos jóvenes que, por innumerables razones, se han visto obligados a poner en pausa sus estudios ante lo que perciben como un futuro incierto. La pérdida de matrícula en el sistema educativo y universitario es una de las grandes tragedias y preocupaciones de estos tiempos.  Pero estamos seguros de que no todo está perdido, porque hemos visto cómo una gran cantidad de estudiantes le han hecho frente a la crisis, enfocándose en sus metas y apoyándose en los que estamos aquí para acompañarlos en su camino.

No podemos permitir a estas alturas que la pérdida y el dolor asuman vilmente el protagonismo.  Los que hallamos fortaleza en nuestra fe debemos compartirla con aquellos que sientan incertidumbre.   Al reflexionar sobre este duro tramo que nos queda, con la esperanza puesta en el nuevo año académico, cito al papa Francisco:(…) No tejemos solo ropas, sino también relatos: de hecho, la capacidad humana de ‘tejer’ implica tanto a los tejidos como a los textos. Las historias de cada época tienen un ‘telar’ común: la estructura prevé ‘héroes’, también actuales, que para llevar a cabo un sueño se enfrentan a situaciones difíciles, luchan contra el mal empujados por una fuerza que les da valentía, la del amor. Sumergiéndonos en las historias, podemos encontrar motivaciones heroicas para enfrentar los retos de la vida.”

Los obstáculos que hemos vivido desde los huracanes de 2017 nos han servido como aprendizaje.  En la turbulencia hemos recurrido a nuestras fortalezas para crecer en beneficio de nuestra comunidad universitaria y de nuestro País. Así es la comunidad Pionera.

Hemos apostado a nuevas tecnologías de vanguardia para elevar la experiencia educativa, no solo para tiempos de educación remota, sino a tono con las exigencias de los estudiantes y facultativos ante los nuevos escenarios.  Se han habilitado  sobre 100 salones con la  más alta tecnología que maximiza la experiencia académica.  De esta manera, grupos de estudiantes presenciales y remotos participan en la clase simultáneamente.  Esto nos permitirá retomar la alegría de sentirnos acompañados.

Nuestros esfuerzos también reenfocan el apoyo  al país a través de diversas iniciativas en alianzas con el gobierno, el sector privado y otras universidades.  Entre múltiples iniciativas, nuestros docentes y estudiantes  se han unido a los equipos en la vacunación para impactar comunidades en la región sur en una cruzada de esperanza.

Igualmente, la Escuela para Cuidadores de Adultos Mayores  apoya a las familias capacitándolas para enfrentar los retos de cuidar a sus adultos mayores.  La Clínica de Asistencia Legal de nuestra Escuela de Derecho, representa a cientos de familias que han quedado en la pobreza, brindando apoyo legal libre de costo para evitar desalojos o ejecuciones de hipotecas.  Nuestros profesores de música ejemplifican este compromiso nuestro.  Ofrecen conciertos virtuales y presenciales con distanciamiento, como un canto de alegría para nunca perder la fe.

Aún navegamos en aguas turbulentas y, aunque nos queda camino,  podemos ver la costa.  Mientras tanto, seguiremos enfrentado obstáculos desde el tejido de nuestras historias.

 

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