¿Cómo educar para una educación sana y lograr el bien común?

La educación cívica juega un papel protagónico en la prevención y reducción de la violencia. Se trata de formar una sociedad que, mediante los derechos y responsabilidades ciudadanos, promueva el bien común y la dignidad.  Pero, ¿Cómo atender y reforzar este enfoque en Puerto Rico, donde se han disparado los casos de violencia?

Para el especialista en Política Pública y Derecho Comunitario, Dr. Dennis Román, se requiere de un plan integral que atienda la familia desde sus diversas áreas sociales.

“Podríamos decir que hay consenso global sobre la importancia de la educación cívica en la reducción de la violencia. Donde tenemos que trabajar es en lo relacionado a los contenidos, a la forma de llevarlos a la ciudadanía y, sobre todo, a los roles de la escuela y la familia. Cada grupo afectado, niños, mujeres, adultos mayores y hasta el ciudadano común en la calle, requiere de una intervención diferenciada para que tenga efecto. Necesitamos un plan integral que debe comenzar desde la niñez con esa primera línea de defensa que es la familia  donde, como sociedad, todos los demás podamos participar reconociendo nuestra obligación de promover la convivencia pacífica”, apuntó el también abogado e ingeniero.

El Dr. Dennis Román formó parte del foro virtual Educación ciudadana, organizado por el proyecto Responsabilidad Pública, Transparencia e Integridad (ReSTI) de la PUCPR.  El Dr. Víctor García San Inocencio, organizador de ReSTI y abogado se unió al panel.

“Aquí se ha desterrado la idea de que vivimos en sociedad para buscar el bien común y vivir con dignidad.  Vemos la visión individualista como la solución a los problemas. Esa visión individualista de todo menos el bien común hay que ciudadanizarla o restituirla o instituirla a la comunidad política.  Es indispensable desarrollar un proyecto de reciudadanización para restituir o instituir, por primera vez acaso, la comunidad política. El sistema educativo colapsado ha sido incapaz de alcanzar métricas de aprovechamiento aceptables, además de que no ha podido encarnar los principios de dignidad humana indispensables para el desarrollo de una persona política plena desde el punto de vista individual y colectivo. Las violencias que se han normalizado en el país con 25,000 asesinatos en 30 años; con el empobrecimiento de la población en general y de los segmentos más vulnerables; con el florecimiento de los privilegios corporativos y contributivos, solo comparable con el grado de corrupción que se respira, pueden explicar la enorme migración producida. Perdimos 600,000 personas. Sacudir al país de la condición colonial, romper con el pernicioso círculo vicioso de la dependencia y reparar lo que se ha deshecho, requieren un proyecto educativo dirigido a hacer y a practicar mediante el cual se eduque para practicar socialmente el bien común. También, para que se eduque a la clase política, al sector mediático, para que se ´eduque a la educación´. Debemos aprender a educar para el cambio, para participar activa e informadamente; que se eduque para la equidad, la justicia, la dignidad, la fraternidad, la protección de la Casa Común, del bien común y para combatir el egoísmo. La ambición y el egoísmo no pueden ser el centro motivador de nuestras vidas, ni de nuestro desarrollo”, afirmó.

El foro formó parte de la serie de conversatorios sobre el tema de violencia en Puerto Rico.  Se celebró por Zoom el martes 22 de junio de 2021.

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