La Dra. Mónica Arroyo aclara y explica los mitos y las realidades.

Datos como el que las vacunas contienen tejidos de bebés abortados circulan frecuentemente cuando se habla sobre el tema de la vacunación. Pero, ¿Cuán cierto son estos datos?. La Dra. Mónica Arroyo, catedrática asociada del Departamento de Química aclara los mitos y realidades sobre las vacunas del COVID-19.  “Hay muchos mitos corriendo por ahí sobre las vacunas contra el COVID-19 y esto se debe a la ansiedad que estamos pasando y a la falta de información y fuentes de información adecuadas. Ni la vacuna Pfizer / BioNTech COVID-19, ni las vacunas Moderna COVID-19 contienen células fetales ni se utilizaron células fetales para el desarrollo o la producción de estas dos vacunas. La vacuna Johnson & Johnson utilizó células fetales replicadas en laboratorio, conocidas como líneas celulares fetales, durante su proceso de producción, pero la vacuna en sí no contiene ninguna célula fetal” expresó Arroyo.

Otro mito comúnmente escuchado es que la vacuna implanta un microchip. “Esto es falso. El rumor comenzó después de comentarios sobre los registros digitales de vacunas. Los registros de vacunación electrónicos estatales ayudan a los pacientes y médicos a realizar un seguimiento de las vacunas que han recibido. No hay componentes electrónicos en las vacunas. El mRNA, los lípidos, las sales y otros agentes estabilizantes se utilizan habitualmente en otros medicamentos” añadió.

Pero, ¿qué tal que las vacunas ingresan a las células y cambian el ADN? “Las vacunas de mRNA funcionan en el citoplasma de la célula y nunca ingresan al núcleo celular, donde vive el DNA, su material genético. Se descompone rápidamente una vez que ingresa a la célula y envía el “mensaje” de la vacuna necesaria a la maquinaria de la célula. La proteína spike del virus también se descompone rápidamente una vez que ya no hay mRNA. La plataforma de adenovirus de la vacuna de J&J usa DNA que codifica la proteína spike que ingresa al núcleo, sin embargo, no altera el ADN de la célula de ninguna manera” explicó.

La Dra. Arroyo también declaró como un mito el rumor de que las vacunas provocan infertilidad en la mujer. “La confusión surgió cuando apareció un informe falso en las redes sociales que decía que la proteína spike en este coronavirus era la misma que otra proteína spike llamada sincitina-1 que está involucrada en el crecimiento y la unión de la placenta durante el embarazo. El informe falso decía que recibir la vacuna COVID-19 haría que el cuerpo de una mujer luchara contra esta proteína spike diferente y afectaría su fertilidad. Las dos proteínas spike son completamente diferentes, y recibir la vacuna COVID-19 no afectará la fertilidad de las mujeres que busquen quedar embarazadas. Durante las pruebas de la vacuna de Pfizer, 23 mujeres voluntarias que participaron en el estudio quedaron embarazadas y la única que sufrió pérdida de embarazo no había recibido la vacuna, sino un placebo” indicó.

Sobre el asunto de las reacciones alérgicas  la Dra. Arroyo indicó que las personas con historial de alergias severas deben tener precaución. ”Aquellos sin antecedentes de reacciones alérgicas graves serán observados durante 15 minutos después de la vacunación. Los CDC advierten que las personas con antecedentes de reacciones alérgicas graves deberán ser observadas durante el doble de ese tiempo. El PEG y el polisorbato están estrechamente relacionados entre sí. El PEG es un ingrediente de las vacunas de mRNA y el polisorbato es un ingrediente de la vacuna J&J/Janssen.  Si es alérgico al PEG, no debe recibir una vacuna de mRNA COVID-19 de Pfizer/BioNTech o Moderna. Si es alérgico al polisorbato, no debe recibir la vacuna COVID-19 de J&J/Janssen” aclaró.

Además, la Dra. Arroyo expresó que las personas con enfermedades autoinmunes o inmunodeprimidas no están excluidas de recibir la vacuna. “Aquellos que estén vacunados deberán recibir asesoramiento sobre el potencial de respuestas inmunitarias reducidas y la necesidad de seguir  todas las pautas actuales para protegerse contra COVID-19. Si está inmunodeprimido o tiene una enfermedad autoinmune, usted y su médico pueden decidir juntos sopesando los beneficios y los riesgos” explicó

Sobre la seguridad y la efectividad, la catedrática expresó “Debido a que COVID-19 es tan contagioso y generalizado, no pasó mucho tiempo para comprobar si la vacuna funcionaba para los voluntarios del estudio que fueron vacunados. Las empresas comenzaron a fabricar vacunas al principio del proceso, incluso antes de la autorización de la FDA, por lo que algunos suministros estaban listos cuando se produjo la autorización. Los desarrolladores de vacunas no omitieron ningún paso de prueba, pero llevaron a cabo algunos de los pasos en un cronograma superpuesto para recopilar datos más rápidamente. Los proyectos de vacunas tenían muchos recursos, ya que los gobiernos invirtieron en investigación y/o pagaron las vacunas por adelantado”.

“La tecnología utilizada para desarrollar las nuevas vacunas de mRNA COVID-19 no es nueva. Se ha estudiado y utilizado para la investigación del cáncer, y la investigación original sobre las vacunas de mRNA tiene décadas de antigüedad. La otra plataforma de vacunas utiliza un adenovirus debilitado, que se ha estudiado ampliamente para otras vacunas. Los ensayos clínicos para las vacunas COVID-19 se realizaron con el mismo rigor aplicado a todos los ensayos de vacunas, y los resultados fueron revisados y aprobados por múltiples paneles asesores independientes. El aumento de la colaboración, el uso de nueva tecnología y más fondos significaron que los desarrolladores de vacunas podrían trabajar rápidamente durante esta pandemia” concluyó.

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