Mons. Iñaki Mallona fue miembro de la Junta de Síndicos de la PUCPR.


“Padre Iñaki, un hombre a quien la Iglesia puertorriqueña, los hombres y mujeres de este pueblo, tienen mucho que agradecerle por su servicio generoso a la Iglesia, a Puerto Rico y, como él insistiría, a los jíbaros de Lares y a los residentes de la diócesis de Arecibo”.  De esta manera reaccionó el presidente de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, Dr. Jorge Iván Vélez Arocho, tras el fallecimiento de Mons. Iñaki Mallona Chertudi, obispo emérito de la diócesis de Arecibo.

“Si yo fuera a resumir la vida en Puerto Rico y en Lares, pienso en él como un misionero.  El misionero tiene elementos que lo destacan.  Claramente la cercanía con su pueblo;   el poder servir al pueblo en los más necesitados; el ir a los lugares donde muchos no van.  Y el misionero es una persona alegre por su  naturaleza, así que cuando pienso en él, no solo lo recuerdo por su vida misionera, sino en su dedicación a la música.  Tenía en Lares un coro que todavía sigue sonando”, relató Vélez Arocho a Huellas del Futuro.

Monseñor Iñaki Mallona, obispo emérito de Arecibo, falleció el lunes 3 de mayo de 2021, día del santo patrón de la Catedral de Arecibo, el apóstol Felipe.

Padre Iñaki formó parte del Seminario Pasionista a los 11 años e hizo sus votos religiosos el 23 de julio de 1950. Enviado a Vistamar, Carolina, P.R. se inició en la Pastoral Parroquial, con atención al colegio parroquial de Santa Gema.  Atendía también  las parroquias contiguas de Los Ángeles y La Cerámica.

Desde 1977 hasta 1981  padre Iñaki volvió a su tierra natal.  Se encargó de la parroquia de la Pasión (San Felicísimo), en Deusto-Bilbao, Vizcaya.  En octubre de 1981 volvió destinado a la parroquia de San José en Lares.  Asumió la tarea de promoción apostólica de los seglares con programas propios de evangelización por grupos, con cursillos, retiros y otras actividades.

Por 10 años fue párroco de esta parroquia lareña  y allí se ganó el corazón de muchos.

El vicepresidente de Asuntos Académicos, Dr. Leandro Colón Alicea, lo conoció como sacerdote de Lares entre 1982 al 1992.  “Fue un modelo para el sacerdocio en Puerto Rico y en el mundo como un líder de la Iglesia.  Otros sacerdotes miraban su ejemplo, y hoy deja un legado imborrable en Puerto Rico” , dijo.

El Dr. Vélez Arocho resaltó también el compromiso de Mons. Mallona con las familias y el matrimonio.  “Igualmente, destaco su dedicación a la familia .  Por más de 25 años, siendo sacerdote en Lares y obispo de la diócesis de Arecibo, dedicó sus mejores energías a los retiros matrimoniales, prematrimoniales y encuentros; todos alrededor de la defensa de los matrimonios y de la familia”, acentuó.

Monseñor fue nombrado obispo de Arecibo por san Juan Pablo II el 6 de enero de 1992 y tomó posesión de ese cargo el 25 de enero del mismo año.  Como obispo mostró fiel compromiso y amor por la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico y fue miembro de la Junta de Síndicos de la Institución.

Su cuerpo descansa en en el Panteón de los Obispos en la Catedral.

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