Huellas del Futuro

A prevenir el suicidio y la depresión en Navidad

Una mirada incierta a las estadísticas en Puerto Rico..
¿Qué recomiendan los expertos?

Por:  Jalibeth Rodríguez Rivera

Mientras unos celebran las festividades navideñas y de fin de año reunidos con sus familiares en un mágico entorno lleno de regalos, comida y música, otros se hunden en una depresión tan seria que, inclusive, los lleva al suicidio. En la época navideña, aquellos de la población que sufren  depresión comienzan a sentirse solos, a pensar en familiares queridos que han muerto, en el trabajo que perdieron y hasta en metas que no han sido alcanzadas.  De acuerdo con los expertos, en ocasiones, la depresión es tan severa que los lleva a pensar en el suicidio como la manera de terminar con su sufrimiento,sus  frustraciones y su soledad.

Es, precisamente, durante esta especial época que incrementan los casos de suicidios, según la Dra. Ilia Rosario Nieves, directora de Psicología  del Colegio Graduado en Ciencias de la Conducta y Asuntos de la Comunidad de la PUCPR.

“Los datos estadísticos sugieren y reafirman la necesidad de seguir investigando, educando y desarrollando herramientas relacionadas con la prevención del suicidio.  Si evaluamos las  estadísticas de la Policía de Puerto Rico, recopiladas hasta 2012, notamos  que han ocurrido en Puerto Rico 265 suicidios, 42 más que en el año 2011. Este año las estadísticas de la Policía reportaron 216 casos.  Sin embargo, las estadísticas del Departamento de Salud revelan que hasta noviembre de este año se había recibido información de 220 suicidios. Además, revelan que 4,133 personas se privaron de la vida entre los años 2000 y 2012, a razón de entre 259 y 355 por año.  Con lo reportado hasta noviembre de este año, el total de los pasados doce años y once meses ascendería a 4,353”, detalló.

Las  estadísticas de la Policía de Puerto Rico, recopiladas hasta 2012, indican  que han ocurrido en Puerto Rico 265 suicidios, 42 más que en el año 2011.

Las estadísticas de la Policía de Puerto Rico, recopiladas hasta 2012, indican que han ocurrido en Puerto Rico 265 suicidios, 42 más que en el año 2011.

A este escenario, la Psicóloga añadió que la Administración de Servicios Contra la Adicción y Salud Mental (ASSMCA) reportó una disminución de la tasa de suicidios indicando que en el 2012 hubo 259 suicidios en Puerto Rico; en 2011, 320; en 2010, 353 y en 2009, 355.  Las tres agencias, según dijo “coinciden en que los casos de suicidios aumentan durante la época navideña”.

No obstante, la Dra. Rosario hizo énfasis en que tras evaluar estos números, se podría entender que las estadísticas difieren entre las agencias gubernamentales. “Cada unidad tienen criterios y protocolos distintos para realizar sus análisis estadísticos sobre el suicidio, creando cierta incertidumbre en los casos de suicidios reportados en Puerto Rico.   Eso sin contar los casos que ocurren en la Isla y no se reportan”.

En la Navidad, mientras la inmensa mayoría de las personas festeja, otras permanecen aisladas en medio de la soledad, lo que provoca angustia que puede desencadenar en decisiones fatales como el suicidio.

Así las cosas, en unas agencias se nota un aumento en los casos de suicidios y en otras ocasiones se presenta una disminución.  Pero, para la experta en salud mental, es esa inconsistencia de los datos estadísticos las que ocasionan consternación en la ciudadanía.  “La inquietud es tal que la Comisión para la Implantación de Política Pública en Prevención de Suicidio adscrita al Departamento de Salud creó conciencia sobre este tema durante la Semana de Prevención de Suicidios en Navidad celebrada del 1 al 7 de diciembre.  Esta campaña alertó a la población sobre las posibles señales de una persona suicida en potencia debido a la depresión que sufre en la temporada navideña”.

¿Qué factores contribuyen a la depresión y al suicidio en Navidad?

La Dra. Ilia C. Rosario explicó que “el suicidio es el acto por el que la persona se hace daño con la intención de morir.  Se requiere mayor investigación científica en esa área para poder aportar con datos irrefutables a la realidad del suicidio en Puerto Rico.  En cambio,por su complejidad, no existe algún perfil específico o diagnóstico de salud mental que se relacione con el suicidio.  Es más que el mero hecho de morir por decisión propia aunque existen indicadores o detonantes que se relacionan.  Usualmente las personas mayores de 50 años están más vulnerables, sobre todo los varones.  Aunque las féminas son las que intentan suicidarse con mayor frecuencia”.

Así que, ¿cuáles podrían ser estos detonantes sociales?  La Psicóloga enfatizó que esto es un asunto que corresponde a toda la comunidad.  “Vivimos en una sociedad cargada de violencia, con problemas críticos de salud mental y desequilibrio emocional que afectan la calidad de vida de nuestro pueblo.  Es un problema que no puede observarse de manera lineal, sino que múltiples factores inciden en la violencia generalizada y en las situaciones atroces que pueda generar.  La poca atención a la salud mental por parte de las autoridades gubernamentales minimiza la importancia que tiene la problemática principal en nuestra sociedad.  Es la voz del profesional con experiencia desde las universidades la que debe tomarse en consideración, es el gobierno el que debe acercarse a la academia para estrechar lazos en defensa del bienestar ciudadano”.

Entre los motivos más frecuentes que llevan al acto suicida, se encuentran:

  1. Presenciar acontecimientos dolorosos (divorcio, separación, muerte de un ser querido).
  2. Problemas con las relaciones paterno-filiales.
  3. Problemas escolares o laborales.
  4. Búsqueda de afecto y atención.

Ojo a las señales de riesgo

El comportamiento suicida es una actividad que implica potencial de riesgo sobre la vida misma.  La Dra. Rosario recomendó identificar señales de riesgo que se pudieran detectar en personas que manifiesten conducta suicida tales como: insomnio, abuso de alcohol y drogas, descuido apariencia física, falta de concentración y atención, angustia, desesperanza, cambios en la personalidad, baja autoestima o autoconcepto, irritabilidad, tristeza, cambios en hábitos alimentarios, entre otros.  Sin embargo, “aunque en algunos casos las señales no son evidentes, no se pueden detectar a simple vista y son silentes.  El acudir a profesionales de ayuda es una alternativa para brindar el apoyo que se necesita.  Existen un sinnúmero de estrategias tales como:  preguntar para indagar, facilitación, comunicación verbal y no verbal, empatía, escuchar, observar, evaluar opciones y alternativas, aceptación – no juzgar, entre otras”, aseveró.

Entre las señales de alerta se encuentran: cambios en los hábitos de comer, dormir o de higiene, demostrar desesperanza, tristezas, altibajos de humor, separación de amistades, fatiga o pérdida de energía, sentimientos de desvalorización o de culpa excesiva, dificultad para concentrarse o pensar claramente, poco interés en el trabajo, miedo a la separación  y obsesión con la muerte.

Para transformar  experiencias negativas que pudieran surgir en la época navideña y así prevenir el suicidio,  se encuentran las siguientes recomendaciones:

  1. Entender el entorno físico y emocional: qué está ocurriendo y qué puedo hacer para manejar la situación y pensar en alternativas viables.
  2. Aprender a tener la capacidad de traducir esa situación a otro tipo de idioma positivo que pueda indicar que el problema tiene una solución y se puede resolver.
  3. Actuar con eficacia ante las alternativas.
  4. Utilizar la creatividad para solucionar los problemas.

La investigadora, además, dio importancia a la atención con profesionales:  “El énfasis en las estrategias de afrontamiento permitiría una rápida adaptación a la ansiedad que genera las problemáticas sociales de nuestro país.  Las profesiones de ayuda integradas en equipos multidisciplinarios deben promover prácticas psicológicamente saludables en favor de la salud mental en Puerto Rico con énfasis en la educación.  El fomentar un sistema de educación dirigido a la información y a la capacidad de conocimiento crítico que permita a la población tomar decisiones debe incluir: el enfoque en la prevención, tratamiento, servicio directo, movilización, calidad de vida, seguridad y vigilancia”.

Otra valoración que puede realizarse ante una persona potencialmente suicida, incluye la exploración de los siguientes aspectos:

  1. Comportamiento suicida. Debe investigarse hasta la saciedad los deseos de morir, la idea suicida, los gestos, las amenazas y el plan de autodestrucción, el método que va a emplear y circunstancias en que lo realizaría.
  2. Ámbito familiar. Relaciones disfuncionales con padres y madres, hogar roto, violencia familiar, padres y madres con problemas de salud mental, familiares con conducta suicida. Deben explorarse las expresiones familiares que manejen la autodestrucción como una posibilidad de poner fin a la vida y la presencia de amistades con este comportamiento.
  3. Cuadro clínico. Explorar signos de enfermedad mental, especialmente depresión, esquizofrenia y conducta suicida previa del adolescente.
  4. Estado psicológico. Precisar la presencia de desesperanza, sentimientos de soledad, angustia, culpabilidad, abuso de alcohol, depresión, rabia, agresividad.
  5. Motivos. Pérdida de una relación valiosa, conflictos escolares, humillaciones, problemas familiares y deseos de matarse.

Es responsabilidad de cada persona educarse sobre el tema, para saber qué acciones tomar en situaciones particulares.  La Dra. Rosario dio como ejemplo que ante la sospecha de que alguna persona podría estar considerando quitarse la vida, ya sea debido a una conducta autodestructiva, depresión o ansiedad, se debe tomar acción.   “Es el compromiso que podamos demostrar con nuestras acciones al igual que impulsar el cambio con optimismo, la capacidad de mantenernos en solidaridad con los demás, de valorarse a sí mismos y saber responder efectivamente a las dificultades.  Si ubicamos la esperanza por encima de todo, podemos lograr una visión optimista de la vida en la Navidad”, culminó.

 

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