Marcha por la paz

La comunidad de la PUCPR alza su voz contra la violencia con fe, solidaridad y compromiso humano

Las avenidas principales que rondan La Católica fueron testigos de un clamor colectivo por la paz, la justicia y la dignidad humana. Bajo el auspicio del Centro de Consejería Profesional y la colaboración de Angelie Marie Morales, vicepresidenta del Consejo de Estudiantes, se llevó a cabo la Marcha de Concienciación en Contra de la Violencia, un evento que transformó el entorno universitario en un espacio de solidaridad y reflexión profunda.

El recorrido de esperanza comenzó en el portón de Católica Radio y desde allí, estudiantes, profesores y personal administrativo iniciaron su marcha a través de las avenidas Muñoz Rivera y Las Américas, entrando por el emblemático arco de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico. Decenas de pancartas portadas por diversas asociaciones estudiantiles llevaban mensajes que denunciaban con firmeza la violencia y demostraban el apoyo incondicional a quienes han sido víctimas de la violencia. Es fundamental destacar la presencia de diversos Programas de Ayuda a Víctimas de Violencia, quienes participaron del recorrido.

“La entrada de los participantes por el arco de la PUCPR marcó uno de los momentos más emotivos del día, simbolizando la acogida de la institución a las causas que nos definen como sociedad. El destino final fue el Centro de Estudiantes, donde la atmósfera de reflexión se elevó gracias al arte. La Banda Sección 60 del Programa de Honor Institucional ofreció números musicales que sirvieron de bálsamo y catalizador para la energía de los participantes. La música y el arte, con su lenguaje universal, reforzó el mensaje de paz que nos convocaba. La actividad culminó con la celebración de la Santa Eucaristía, ofrecida especialmente por las víctimas y por todas aquellas personas que atraviesan el dolor de la violencia. Fue un momento de oración que permitió interiorizar el propósito de la marcha: ser instrumentos de cambio y consuelo del que necesita” sostuvo el Dr. Arvin Báez, director del Centro de Consejería Profesional.

“Esta actividad no fue solo un evento en el calendario académico; fue una manifestación del espíritu de nuestra universidad, que educa no solo en el intelecto, sino fundamentalmente en la empatía y la responsabilidad ética ante el dolor ajeno”, añadió Báez.

“Esta actividad sirve como recordatorio de que, mientras existan voces dispuestas a marchar y corazones dispuestos a escuchar, la violencia no tendrá la última palabra en nuestra comunidad. Hemos sido llamados para amar, y para actuar en amor” concluyó.

 

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