Comienzo de año con flexibilidad emocional
Cuidarse, sin agotarse del cansancio, la adaptación y la compasión al iniciar un nuevo año.
Comienza un nuevo año y con él llegan las resoluciones, las expectativas y… también las mismas responsabilidades de siempre. Para quienes cuidan a un familiar adulto mayor, el regreso a la rutina tras el receso navideño puede activar cansancio, ansiedad y hasta la sensación de no poder con todo. Los doctores Ada Kercadó, directora de la Clínica Interdisciplinaria de Servicios a la Comunidad y Ángel Muñoz Alicea, director de la Escuela para Cuidadores de Adultos Mayores reflexionaron sobre este tema en el segmento Tiempo de Cuidar transmitido en el programa Arranca Puerto Rico. Los especialistas en conducta humana sostienen que muchas personas comienzan el año, no desde la energía renovada, sino desde el cansancio acumulado.
“Algo importante para tener en cuenta es que, aunque el calendario cambia, las responsabilidades continúan. Hay que retomar labores, citas médicas, manejo del hogar, roles familiares y expectativas externas puede activar lo que llamamos agotamiento anticipado que es esa sensación de cansancio que aparece antes de que el reto comience, solo con imaginarlo. También la anticipación de dificultades puede generar pensamientos catastróficos como ‘no voy a poder’, ‘esto va a empeorar’, ‘todo recaerá en mí’ y cómo estos pensamientos influyen directamente en cómo nos sentimos y cómo respondemos a la situación” explicó la Dra. Kercadó.
Por su parte, el Dr. Muñoz sostuvo que “esto suele complicarse especialmente para quienes cuidan a un familiar adulto mayor, el regreso a la rutina tras el receso navideño suele traer consigo ansiedad, agotamiento anticipado y una carga emocional que no desaparece con el cambio de calendario. El inicio del año suele presentarse como una oportunidad para reorganizarnos, proponernos cambios y ‘hacerlo mejor’. Pero para muchas familias cuidadoras y personas adultas mayores, enero no llega en blanco, llega con una historia emocional cargada, con cansancio acumulado y con demandas que no se detuvieron durante las fiestas.”
Ambos enfatizaron que no todo se resuelve con una mejor organización del tiempo y que reconocer señales como la irritabilidad, la tensión corporal, la dificultad para disfrutar el presente y la sensación de carga futura es clave para identificar la necesidad de ajustes emocionales. Ante ellos proponen replantear las resoluciones de año nuevo desde la flexibilidad emocional, la compasión y el autocuidado funcional, validando la experiencia humana de sentirse cansado.
“Comenzar el año con agotamiento no es un fracaso, sino una señal de humanidad. Escucharse, ajustar expectativas y permitirse pedir apoyo son también actos de cuidado. Este año, más que aguantar más, se trata de adaptarnos mejor” concluyó Kercadó.