Misioneros del alma en el Primer Encuentro Pastoral Internacional en Latinoamérica

Jóvenes Pioneros transforman vidas y redescubren su fe en Honduras.

Fortalecer la identidad  y la misión  pastoral y social entre jóvenes de universidades católicas de Latinoamerica fue una realidad para una delegación de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico en Honduras.  Se trató del Primer Encuentro Pastoral Internacional en Latinoamérica, una misión de una semana en Honduras donde convergieron delegaciones de diez campus hondureños, junto a universitarios de Chile, México, El Salvador, Costa Rica y Puerto Rico.

La experiencia transformadora incluyó recorridos a lugares emblemáticos y espacios de intercambio pastoral y espiritual para los Pioneros.

“Mi experiencia en Honduras fue una muy gratificante, llena de muchas bendiciones. Cuando iba de camino hacia allá, mi mentalidad era tener este encuentro tanto con Dios, con el hermano y conmigo. Y puedo confirmar que tuve esos tres encuentros, tanto con Dios, a través de, de los encuentros, tanto en adoración eucarística, en las misas, a través del hermano. Y, a su vez ese encuentro con el otro, a través de esa misión que se pudo lograr, a través de esos niños que estuvimos compartiendo, a través de los adultos mayores que estuvimos dedicándole nuestro tiempo y nuestro espacio. No una pérdida de tiempo, sino una inversión, porque cada uno de ellos así lo, lo merece y lo mereció en ese momento. Y también ese encuentro conmigo, de una manera u otra, que el Señor siempre nos da la oportunidad tanto de encontrarnos con los demás, pero a su vez encontrarnos con nosotros, porque también en nosotros Él habita. Así que en esta misión, tuve una experiencia que me llevaré para toda la vida”, describió Cristina Galarza Vélez al lente de Huellas del Futuro Informa.

La Pionera Keyshla Cordero Bermúdez, por su parte, sostuvo “Para mí fue una experiencia increíble. Fuimos con esa necesidad de ayudar, de servir y regresamos llenos de experiencia, llenos de ese amor, de esas personas que nosotros fuimos a visitar y de nuestros compañeros misioneros también”.

Así también coincidió Denismar Lladó Nieves.  “En Honduras estuvimos una semana de misión y fue el primer encuentro pastoral internacional que ha habido en Latinoamérica. Así que nos reunimos diferentes universidades católicas y lo que estuvimos haciendo fueron actividades de confraternización, actividades de apoyo a la comunidad, actividades de fortalecer nuestra fe”.

Más allá de la experiencia internacional, la iniciativa buscó entrelazar el compromiso social con el servicio espiritual. A través de visitas casa por casa, dinámicas en escuelas remotas y encuentros en hogares de ancianos, la delegación puertorriqueña enfrentó de cerca las múltiples caras de la necesidad humana en el país centroamericano.

Para la profesora Lindamar Fernández, trabajadora social clínica del Programa de Integración y Calidad de Vida de la PUCPR y organizadora del viaje, esta oportunidad fue una de gran impacto para los Pioneros.

“Estuvimos expuestos a diferentes dinámicas y espacios, junto a niños y sus familiares, donde su residencia era muy remota y se veía el deseo y anhelo de afecto, de cariño, y de presencia.  Visitamos hogares puerta por puerta. En cada uno de ellos nos llevamos un pedacito de la historia de esas personas. Vimos mucha necesidad. En esta misión, la necesidad tiene muchos rostros y no tan solo es a nivel económico, sino de igual forma puede ser emocional y puede ser algún otro también. Los hogares que visitamos había muchas personas mayores, muchos adultos mayores en el que la soledad y el aislamiento estaba muy marcado y tuvieron ese respiro, ese ratito de cariño, esos gestos donde cada uno de los estudiantes de diferentes países estaban unidos en una misma misión. De igual forma, compartimos en un hogar de adultos mayores o de personas que tenían necesidades físicas.  Muchos de ellos tenían muchas necesidades y cada uno de los estudiantes pudo dejar un granito en la vida de cada uno de ellos”, explicó la académica.

Sobre esto, la joven Keyshla Cordero Bermúdez indicó “Cuando estábamos visitando una de estas casas, visitamos una señora de más de 90 años que vivía sola, sus hijos no estaban en el país, y hacía vinos para vender. Esa fue una de las experiencias que más nos impactó”.

Tras la vivencia en suelo hondureño, los jóvenes exhortan a otros estudiantes a perder el miedo y sumarse a futuras iniciativas de voluntariado internacional.

“Recomendaría este viaje a todo aquel estudiante que así esté dispuesto a vivirlo. La misión no solamente se debe vivir viajando a otro país, sino desde, desde hoy, desde el momento presente, desde nuestra cotidianidad. Si en algún momento tienes la inquietud, y la necesidad de salir de tu zona de confort e ir a ayudar a otras personas, date la oportunidad, porque el Señor se manifiesta de muchas maneras y, sin duda alguna, a través de la misión sí lo hace”, sentenció con gran ímpetu Cristina Galarza Vélez.

También Denismar Lladó Nieves se unió al llamado de vivir esta experiencia.  “Yo le diría a otros estudiantes que realmente la misión es algo que para mí no tiene comparación. Yo he viajado a otros lugares, he hecho diferentes cosas, pero el viaje que hice de misión tiene completamente mi corazón.  La experiencia  te transforma completamente”.

 

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