La Católica impulsa una formación jurídica con mirada humana

La certificación ofreció a estudiantes y personal de la Clínica de Métodos Alternos herramientas para reconocer, responder y orientar ante posibles crisis de salud mental.

 

Como una iniciativa de la Fundación Fondo de Acceso a la Justicia, seis estudiantes de la Clínica de Métodos Alternos de la Escuela de Derecho, dirigida por el Prof. Jaime Enrique II Cruz Pérez, participaron de un curso con el fin de obtener la Certificación en Primeros Auxilios en Salud Mental en Estados Unidos.  Esta certificación fue ofrecida por el National Council for Mental Wellbeing y respondió a la invitación que hiciera la Fundación Fondo Acceso a la Justicia, que es la organización que subvenciona la Clínica de Métodos Alternos.

Además de los estudiantes, también se certificaron la Sra. Evelyn Casasnovas Maldonado, asistente administrativo, y el Prof. Jaime Enrique II Cruz Pérez.  Está certificación dura tres años y es reconocida y avalada por el National Council for Mental Wellbeing. Los participantes obtuvieron los conocimientos para ofrecer primeros auxilios en situaciones en las que las personas puedan estar enfrentando alguna situación de salud mental.

“Este curso y certificación permiten que nuestros estudiantes y personal estén preparados para poder ofrecer los primeros auxilios a cualquier persona adulta que esté atravesando alguna situación o crisis de salud mental.  En nuestra profesión jurídica, las situaciones de salud mental son diarias y que nuestros estudiantes hayan tenido la oportunidad de prepararse para intervenir de forma efectiva y segura les da más herramientas para su presente y su futuro profesional y personal” explicó el Prof. Cruz

“La participación y entrenamiento de nuestros estudiantes en este tipo de iniciativas nos posiciona en un lugar de vanguardia en la enseñanza integral, humana y holística del derecho, siempre tomando en consideración la dignidad y fragilidad de los sujetos del derecho, dentro de las guías y mandatos del evangelio y de la doctrina social de la Iglesia católica” añadió Cruz.

Por su parte, Gabriel Figueroa Berríos, quien recibió la certificación, sostuvo: “he logrado prepararme para enfrentar circunstancias en las cuales la salud mental de un individuo está envuelta; es decir, cómo identificar el problema y cómo actuar con relación a este. No tan sólo en la vida cotidiana, sino también en la profesión jurídica se ha de trabajar. Por otra parte, aunque ajeno al taller, uno ha de desarrollarse, aprendiendo ASL y demás, con tal de ayudar a aquellos que requieren de nuestra ayuda”.

De otra parte, Nathaniel Liceaga López, manifestó que “Como estudiante de derecho, esta experiencia me permitió reconocer que la búsqueda de una sociedad más justa y ordenada no depende únicamente de las normas que la regulan, sino también de nuestra capacidad para comprender y atender las necesidades emocionales y de salud mental de quienes la integran”.

Mientras, Karen Annette Rivera Vargas indicó: “asistir al taller fue una experiencia significativa y muy valiosa para mi formación en el campo del derecho. Como abogados y mediadores, nuestra labor va más allá de conocer y aplicar las leyes y procedimientos, ya que trabajamos directamente con personas que pueden estar atravesando situaciones difíciles, como estrés, ansiedad o crisis emocionales. Por lo tanto, saber escuchar con empatía, comunicarnos de manera efectiva, reconocer cuándo una persona puede necesitar ayuda profesional y orientarla hacia los recursos adecuados son herramientas importantes e indispensables para brindar un servicio más humano y responsable. El taller nos brindó herramientas que adquieren especial importancia, tanto en la abogacía como en la mediación, donde trabajamos con personas que enfrentan conflictos que pueden generar una gran carga emocional. Además, me permitió comprender mejor cómo abordar estas situaciones con sensibilidad y respeto manteniendo siempre la objetividad, la imparcialidad y nuestros límites profesionales. El buen ejercicio de la abogacía y la mediación requiere no solo conocimiento jurídico, responsabilidad y ética profesional, sino también empatía, respeto y sensibilidad ante las circunstancias particulares de cada persona”.

José Manautou Cruz expresó: “En una sociedad donde a diario enfrentamos retos tanto externos como internos es indispensable como profesionales del derecho tener las herramientas necesarias para atender empáticamente a aquellos que nos solicitan ayuda. Esta experiencia fue instrumental en adiestrarnos en cómo ayudar, tanto legal como emocionalmente, a aquellos que nos buscan. Nuestros clientes muchas veces vienen llenos de emociones negativas donde buscan ayuda y nosotros, como abogados, más allá de escuchar sus problemas legales podemos ser empáticos a nivel emocional también. Talleres como este son necesarios en todo tipo de ámbito legal para tener las herramientas necesarias para entender a nuestros clientes en todos los niveles que sea requerido para que reciban la ayuda que de verdad merecen”.

Por su parte, Jeremie Valle Ruiz comentó que “participar en este evento de salud mental fue una experiencia muy enriquecedora. Aprendí herramientas importantes para reconocer y atender mejor las necesidades de salud mental de las personas, especialmente desde el trabajo que realizan las organizaciones legales. Sin duda, fue un evento exitoso, educativo y lleno de experiencias que puedo aplicar tanto en mi vida profesional como personal.

Esta certificación tuvo lugar en agosto de 2026.

 

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