La Católica confiere doctorado Honoris Causa al cardenal Seán Patrck O’Malley

El prelado se ha destacado por su trayectoria académica, de servicio y de atención a los más vulnerables.

 

 

La Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico confirió  hoy el  octogésimo quinto Doctorado Honoris Causa en Artes y Humanidades al cardenal Seán Patrick O’Malley, OFM, Cap., en reconocimiento a su destacada trayectoria académica, pastoral y de servicio, así como a sus aportaciones a la educación, la cultura y el acompañamiento de comunidades hispanas y los  migrantes.

El magno evento se celebró en la Iglesia Santa María Reina de Ponce. Allí se rescató la vida intelectual, el compromiso pastoral y el servicio a comunidades hispanas, migrantes y vulnerables del cardenal O’Malley

Para el arzobispo emérito de Boston, este reconocimiento tiene un significado especial por su lazo estrecho con Puerto Rico y con La Católica.

“Para mí es un privilegio. Estoy muy agradecido por la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico que hace una obra maravillosa en Puerto Rico. Es un gran privilegio recibir la distinción del doctorado Honoris Causa por parte de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico.  Lo respeto y le agradezco a esta Institución  que hace tanto bien a la población de Puerto Rico  y a la Iglesia Católica.  Durante toda mi vida religiosa he tenido mucho contacto con Puerto Rico porque los frailes de mi provincia están aquí y he tenido muchas ordenaciones y celebraciones con nuestros capuchinos en las parroquias que administramos aquí”, expresó el cardenal.

En esa cercanía que ha tenido por más de 50 años con Puerto Rico  compartió su historia de vida pastoral en varias visitas a la Isla  y su amplio recorrido alrededor del mundo.  Durante sus palabras, destacó el impacto educativo y pastoral de la Universidad, al tiempo que ofreció un mensaje de esperanza, bondad, gratitud y perdón como respuesta ante la indiferencia.  

“Rompamos la globalización de la indiferencia para reparar nuestro mundo y convertirnos en samaritanos agradecidos que difunden la compasión y la alegría del Evangelio.  El Santo Padre insiste que la solidaridad no es el sentimiento mismo de una vaga compasión o empatía por el sufrimiento de tantos, sino una determinación firme y perseverante de comprometernos con el bien común, porque todos somos realmente responsables de todos.  A veces, cuando realizamos una obra de misericordia, o un acto de caridad, o una obra de justicia, pensamos que estamos haciendo un favor a Dios y a los demás. Al no permitirnos quedar paralizados por la ingratitud y la indiferencia, estamos escalando la montaña del amor sacrificial que conduce a un sentido en la vida, a la verdadera felicidad y a la salvación. Y con suerte, no tendremos que usar los binoculares para el viaje”, resaltó en su mensaje. 

Previo a la concesión de la máxima distinción de la Pontificia Universidad  Católica de Puerto Rico, el presidente de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, licenciado José Antonio Frontera Agenjo resaltó su rica trayectoria académica y de servicio como defensor de los más vulnerables.

“ Su afinidad cultural y lingüística no se quedó en las aulas académicas. Se tradujo en las calles, convirtiéndose en el defensor, el padre y el hermano de miles de migrantes hispanos que buscaban amparo, particularmente de nuestros hermanos hispanos en los Estados Unidos, servicio que le une a lo que en su día hicieron también Mons. Álvaro Corrada en Nueva York y Washington y Mons. Roberto González, en Boston y en Texas. Su ministerio ha estado marcado por una valentía pastoral inquebrantable ante los desafíos más dolorosos de nuestro tiempo, dejando una huella indeleble de sanación, transparencia y reforma estructural. Al asumir estas tareas, Su Eminencia ha encarnado con creces lo que el Papa León XIV nos recuerda con urgencia en su reciente Carta Encíclica Magnifica Humanitas.”, acotó.

El presidente enfatizó en su liderato como voz activa del cardenal al frente de la protección de menores.   “Esa búsqueda incansable de la comunión y la verdad brilló de manera paradigmática cuando la Providencia le confió guiar a la Iglesia en momentos de profunda oscuridad. El Cardenal O’Malley asumió con valentía profética el liderazgo frente a la crisis de los abusos sexuales en la Iglesia, convirtiéndose en un faro de reforma, escucha activa y protección de los menores. Al frente de la Archidiócesis de Boston y, posteriormente, como presidente de la Pontificia Comisión para la Protección de los Menores, su gestión demostró que el perdón cristiano exige un compromiso irrenunciable con la rendición de cuentas y la justicia institucional. Reconocemos en usted a un sembrador incansable que ha consagrado su intelecto y su pastoreo a esa tarea colectiva. Su vida es un testimonio de cómo el saber y las disciplinas humanísticas adquieren su máximo sentido cuando nos ayudan a caminar hacia la plenitud de lo humano y el encuentro con el Creador”.

Nacido en 1944 en Lakewood, Ohio, el cardenal O’Malley se formó con los Hermanos Menores Capuchinos. En 1972 obtuvo una Maestría en Artes en Ciencias Religiosas y un Doctorado en Literatura Española y Portuguesa de la Universidad Católica de América.

Su vínculo con las comunidades hispanas adquirió especial relevancia desde 1973, cuando fundó y dirigió el Centro Católico Hispano de la Arquidiócesis de Washington, dedicado al servicio de refugiados e inmigrantes latinoamericanos. Durante esa etapa también fundó El Pregonero, publicación en español para la comunidad hispana.

A lo largo de su ministerio episcopal, sirvió como obispo coadjutor de St. Thomas, obispo de Fall River y de Palm Beach, y arzobispo de Boston. En 2006, el papa Benedicto XVI lo elevó al Colegio de Cardenales.

El cardenal O’Malley también tuvo un papel destacado en iniciativas de protección de menores dentro de la Iglesia. En 2014 fue designado presidente de la Pontificia Comisión para la Protección de los Menores, responsabilidad que ejerció durante varios años. Tras la elección del papa Francisco, formó parte del grupo de cardenales que colaboró en asuntos relacionados con el gobierno de la Iglesia y la reforma de la Curia romana.

Su interés por la comunicación y la cultura se extendió también a las nuevas plataformas de evangelización. En 2006 se convirtió en el primer cardenal en mantener un blog personal y posteriormente incorporó el podcast como herramienta de comunicación pastoral. El cardenal O’Malley concluyó su servicio como arzobispo de Boston el 5 de agosto de 2024, al cumplir 80 años.

Con este reconocimiento, la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico destaca una trayectoria en la que estudio, cultura, fe y servicio han convergido durante décadas, en sintonía con la misión de la Universidad de promover una formación integral y poner el conocimiento al servicio de la persona y de la sociedad.

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