Mar 202013
 

Declaración de los presidentes de las instituciones católicas de educación superior en contra de la Pena de Muerte.

El presidente de la PUCPR, Dr. Jorge I. Vélez Arocho se manifestó a favor de la vida.

El presidente de la PUCPR, Dr. Jorge I. Vélez Arocho se manifestó a favor de la vida.

Como presidentes de las universidades católicas de Puerto Rico reafirmamos nuestro compromiso con la Doctrina Social de la Iglesia en torno de la pena de muerte. Las enseñanzas del Papa Juan Pablo II y del Magisterio de la Iglesia Católica nos indican que la pena de muerte es innecesaria e injustificada y viola la dignidad humana.

En la encíclica El Evangelio de la Vida (Evangelium vitae), el Papa Juan Pablo II nos recuerda que la dignidad de la vida no puede ser nunca quitada, tampoco a los que han hecho un gran mal cuando nos escribe (9):

Pero Dios, siempre misericordioso incluso cuando castiga, « puso una señal a Caín para que nadie que le encontrase le atacara » (Gn 4, 15). Le da, por tanto, una señal de reconocimiento, que tiene como objetivo no condenarlo a la execración de los demás hombres, sino protegerlo y defenderlo frente a quienes querrán matarlo para vengar así la muerte de Abel. Ni siquiera el homicida pierde su dignidad personal y Dios mismo se hace su garante. Es justamente aquí donde se manifiesta el misterio paradójico de la justicia misericordiosa de Dios, como escribió San Ambrosio: « Porque se había cometido un fratricidio, esto es, el más grande de los crímenes, en el momento mismo en que se introdujo el pecado, se debió desplegar la ley de la misericordia divina; ya que, si el castigo hubiera golpeado inmediatamente al culpable, no sucedería que los hombres, al castigar, usen cierta tolerancia o suavidad, sino que entregarían inmediatamente al castigo a los culpables. (…) Dios expulsó a Caín de su presencia y, renegado por sus padres, lo desterró como al exilio de una habitación separada, por el hecho de que había pasado de la humana benignidad a la ferocidad bestial. Sin embargo, Dios no quiso castigar al homicida con el homicidio, ya que quiere el arrepentimiento del pecador y no su muerte ».13

No podemos fomentar una cultura de la muerte que desvaloriza la vida. La violencia de la pena de muerte genera más violencia y nos degrada a todas y a todos cuando es autorizada por el Estado a nuestro nombre. Existen alternativas para reprimir eficazmente el crimen y proteger la sociedad sin que ello implique privar de la vida a un ser humano y de la posibilidad de que se redima (27). La implantación de la pena de muerte trae implícita la posibilidad de error humano y judicial y constituye una pena inhumana, irreparable e irreversible. Además, en ocasiones, la pena de muerte ha sido aplicada de manera selectiva y discriminatoria contra minorías raciales, étnicas y disidentes políticos y religiosos.

Como cristianas y cristianos estamos obligados en conciencia a luchar por la abolición de la pena de muerte en todo el mundo.
Dr. Jorge Iván Vélez Arocho
Presidente
Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico

Dra. Lillian Negrón
Presidenta
Universidad Central de Bayamón

Dr. José Jaime Rivera
Presidente
Universidad del Sagrado Corazón

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