Apr 122018
 

Estudiantes de Texas A & M University, Kingsville impactan comunidades afectadas por María.

Jalibeth Rodríguez Rivera

Los estudiantes de TAMUK entrevistan a Vitín, quien muestra su lámpara solar que compró a $14.00.

Vitín tiene 58 años.  Sufre de una hernia en su pierna izquierda y su condición ha empeorado tras el paso de María.  Viven en un área  remota del barrio Bauta Abajo de Orocovis y,  junto a su esposa  Benny, permanecen aún a oscuras.  Con toldos azules que cubren su casa, solo se alumbran con una escueta lámpara solar y duermen en un colchón en la cocina.   Es que lo perdieron, simplemente, todo.

“Se nos mojó lo poquito que  teníamos.  No es fácil porque estamos solos y seguimos nuestras noches sin luz.  Duermo aquí- haciendo referencia a un colchón  que ubica en su cocina- y la poca agua que tenemos es del riachuelo porque no ha llegado el servicio de agua”, relató Vitín en la penumbra, mientras se alumbraba con su pequeña lámpara.

Los jóvenes donaron artículos de primera necesidad.

Él es el reflejo de miles de puertorriqueños que todavía, a 7 meses del azote de uno de los huracanes más potentes en la Isla, y que todavía están en el olvido.  Particularmente los que viven en la montaña.

Esta es la realidad que palpó un grupo de estudiantes de Texas A & M University, Kingsville  (TAMUK).  Seis jóvenes que finalizan su grado en trabajo social descubrieron esta otra cara de Puerto Rico.  En su visita a estas comunidades, conocieron también a Elba Collazo, quien vive sola, con problemas en su casa y depende de una pequeño generador eléctrico para alumbrar solo su cocina.

Elba Collazo vive en el sector Guaragüaito. En la visita preparó café al grupo alumbrándose con una bombilla tras prender un pequeño generador eléctrico.

 

“Gracias a todos por visitarme y acompañarme.  Para mí significa mucho el que vengan y conozcan lo que estamos viviendo”, dijo. En  medio de la entrevista con los estudiantes de Texas, Elba destapó las ollas del caldero con arroz y habichuelas guisadas  y los invitó a disfrutar de su cena.  Con utensilios y cubiertos desechables, la estudiante Yesenia Martínez acogió su invitación y ayudó a servir a todos.  Pero no solo eso, ademas de sentarse  a cenar con los chicos, en medio de la oscuridad de la montaña, Elba preparó café tras calentar una olla con agua y harina y, posteriormente,  separar los residuos con un filtro.

Para Dorlly Espinosa, estudiante de Texas A & M University, Kingsville, fue una sorpresa toparse con esta realidad.   “Me impactó la fortaleza de estas personas, a pesar sus situaciones, ellos viven a  diario con esto, es una forma de vivir y para nosotros es una gran necesidad.  Entonces, mi pregunta es cómo nosotros aportamos y mejoramos su situación como estudiantes de Trabajo Social. El ánimo que tienen para ayudarse entre vecinos es admirable”.

Visitaron también a Doña Olga.

En su visita, el grupo, que también visitó otras residencias del área,  entregaron ropa de cama, artículos de higiene y de primera necesidad.  Como futuros profesionales de trabajo social, esta experiencia fue de gran crecimiento en su área de estudio.

“La dinámica de venir hasta aquí en Orocovis durante la noche es conocer la realidad.  La razón de este ejercicio es aprender cómo es vivir sin luz.  Si apagas todas las luces de linternas que trajimos, solo queda la lamparita de ellos, es su realidad y es muy impactante para nosotros.   Como trabajadores sociales es un asunto que quisiéramos prevenir y ayudarlos”, resaltó Janell Nieves participante de TAMUK.

En cada visita, los seis jóvenes entrevistaron a los ciudadanos. ¿Cómo los afectó el huracán? ¿De qué forma los afectó? ¿FEMA  ha ayudado? ¿Qué tipo de ayuda reciben? ¿Quién  ayuda? ¿Cómo han manejado emocionalmente esta situación? fueron algunas de las preguntas que compartieron con los orocoveños afectados.

Michael Martínez resaltó que esta experiencia les abrió los ojos a un escenario de sensibilidad.  “Regreso a casa con otra perspectiva.  Muchas personas perdieron todo y llegar a Puerto Rico y ver esta realidad directamente es otra cosa.  No es lo mismo verlo en noticias o redes sociales.  Tú nunca entiendes lo que sucede realmente, a menos que vengas y conozcas directamente sus historias.  El verlos, escucharlos y estar con ellos me hace más fuerte”.

Por su parte, la profesora de trabajo social de TAMUK que acompañó al grupo, la Dra. So ‘ Nia Gilkey, expresó  “Esta experiencia ha sido bien impactante, ha transformado a todos.  Hemos visto cómo son tan resilientes y determinantes ante la situación.  Es realmente sorprendente.  Cuando te pones en su situación sin nada, te preguntas, ¿lo puedes hacer?  Ellos necesitan nuestra ayuda y por eso estamos aquí.  Los estudiantes han transformado su visión con estos casos”.

En la Escuela Marta Lafontaine Collazo de Utuado.

Previo a Orocovis, la representación de TAMUK, junto a la Dra. Catherine Oliver Franco, directora de la Escuela Graduada de Trabajo Social y las profesoras Zulmarie Hernández Bello y Dra. Hilda Burgos Ocasio visitaron escuelas públicas de Utuado para compartir con niños.  Llegaron hasta la Escuela Intermedia Francisco Ramos y la Escuela Marta Lafontaine Collazo, ambas de este pueblo de la montaña.  Allí tuvieron la oportunidad de realizar diferentes actividades (jugar, pintar, compartir experiencias) con los estudiantes. Todas relacionadas con las experiencias del huracán María.

En la Escuela Marta Lafontaine Collazo de Utuado.

“Hablamos con niños y adolescentes y les presentamos dinámicas grupales que los ayudaron a reforzar el  sentido de apoyo.  Mediante juegos demostraron el trabajo en equipo y la resolución de problemas.  En otras actividades, los estudiantes dibujaron fotos de sí mismo antes y después de María.  Esto  nos impactó mucho porque, en este caso, descubrimos las emociones de ellos.  Expresaron sus emociones, sus problemas, sus responsabilidades, sus frustraciones y sus miedos.  Como estudiantes de trabajo social les brindamos herramientas para manejar estas emociones”, explicó la estudiante Yesenia Martínez.  Igualmente, donaron artículos escolares para ambas escuelas.

Posteriormente, visitaron diferentes áreas en el pueblo de Utuado donde apreciaron los estragos del huracán María en las comunidades de este pueblo. De regreso a Ponce visitaron Casa Pueblo y degustaron diferentes productos de la repostería puertorriqueña.

Igual ocurrió con niños y jóvenes del Centro Sor Isolina Ferré en Ponce.  Tras realizar una compra de donación en una ferretería, los estudiantes de TAMUK y miembros de la asociación de Estudiantes de Trabajo Social Graduado rehabilitaron y acondicionaron  zonas verdes del Centro Brisas del Caribe, adscrito a los Centros Sor Isolina Ferré.

El director interino de la Oficina Institucional de Relaciones Internacionales de la PUCPR, Joel Vélez, dijo “Los estudiantes  acondicionaron  el patio del Centro, eliminaron troncos, removieron piedras, rellenaron con tierra, colocaron piedras ornamentales, pintaron un mural junto a los niños y, hasta compraron mesas y sillas para que tengan un espacio al aire libre para el disfrute de todos”.  Asimismo, presentaron a los jóvenes dinámicas para atender sus emociones  y situaciones tras María.

El grupo visitó Puerto Rico del 8 al 13 de abril de 2018.  Al llegar realizaron un recorrido por el Viejo San Juan y conocieron el recinto de Ponce de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico.  También tuvieron un encuentro en la Clínica Interdisciplinaria de Asuntos a la Comunidad de la PUCPR.  “En la Clínica los jóvenes conocieron los servicios de apoyo social, emocional y psicológico que la PUCPR ofreció a la comunidad interna y externa post huracán María”, sostuvo la Profa. de trabajo social, Hilda Burgos.

La visita fortalece los lazos entre la PUCPR y TAMUK, como parte de una acuerdo colaborativo académico.

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