Aug 162017
 

Identidad y misión:  dos pilares de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico

Dr. Jorge Iván Vélez Arocho, presidente

 


El año próximo nuestra Universidad celebrará setenta años desde su fundación el 12 de octubre de 1948 con el nombre “Instituto de Cultura Superior Santa María” (mejor conocida como Universidad Católica de Santa María), aunque debo recordar que las clases empezaron en el Colegio San Conrado el 7 de septiembre de 1948.  Al iniciar este año académico es preciso, en preparación a esta gran efeméride institucional, recordar cuatro elementos importantes sobre nuestro perfil que P. Álvaro Huerga recoge en  la Historia de la Pontificia Universidad Católica: la catolicidad de la Institución desde sus orígenes, el cambio de nombre a Universidad Católica en reconocimiento de la Universidad como Católica en 1972, “reconocimiento de jure que ya había ostentado de facto desde sus orígenes”, los Estatutos para la Universidad Católica de Puerto Rico en el 1977,  y el título de Pontificia que la Santa Sede otorgó en 1991“por la trayectoria de fidelidad que la Universidad Católica se había esforzado en mantener”.  1948, 1972, 1977 y 1991… cuatro hitos en la historia que pronto vamos a celebrar y nos estamos preparando para ello. De hecho, nuestro pintor residente está terminando las pinturas de los dos obispos de la diócesis de Ponce que concibieron esta Universidad y de los primeros cinco rectores; por otro lado  ya hemos comisionado la preparación de un libro sobre estos cinco sacerdotes que dirigieron nuestra Universidad: tres marianistas y dos diocesanos.

Es justo mencionar que del 1929 al 1946 estuvo como obispo de Ponce, Luis Willinger, sacerdote redentorista. Nos dice Huerga que “En cierto sentido, el crédito por el comienzo de la Universidad le corresponde a él,  pues “Tenía como próximo proyecto la organización de una Universidad Católica en PR”. Pero, al ser enviado a California, les correspondió al nuevo obispo de Ponce y al obispo de San Juan “marcar el rumbo deseado”: uno, como presidente de la Junta de Síndicos, el de San Juan, Mons. Jaime Pedro Davis; y el otro, como gran canciller, el de Ponce, Mons. Jaime Mac Manus.

Sobre la catolicidad de nuestra Universidad recordemos las palabras de Juan Pablo II en una conferencia en la Universidad Católica de Washington en 1979 “En una universidad católica, la constante dedicación a la honradez intelectual y a la excelencia académica se sitúan en la perspectiva de la misión evangelizadora y de servicio, propia de la Iglesia. Por eso, la Iglesia pide a estas instituciones, a vuestras instituciones, que presenten, sin equívocos, su naturaleza católica”. Huerga nos indica que “La catolicidad de la Institución quedó inequívocamente ratificada al incorporar a la vida original de la Universidad las cuatro notas típicas de toda universidad católica. Estas notas, nos dice Huerga,  fueron aprobadas inicialmente por el papa Pablo VI y renovadas por el papa Juan Pablo II en la Constitución sobre las Universidades Católicas:  1. “Una inspiración cristiana por parte, no solo de cada miembro, sino también de la comunidad universitaria como tal”; 2. “Una reflexión continuada a la luz de la fe católica sobre el creciente tesoro del saber humano, al que trata de ofrecer una contribución con las propias contribuciones”. 3. “La fidelidad al mensaje cristiano, tal como es presentado por la Iglesia”. 4. “El esfuerzo institucional al servicio del pueblo de Dios y de la familia humana en su itinerario hacia aquel objetivo trascendente que da sentido a la vida”. En clave de Aparecida diríamos una universidad discípula y misionera.

Una nota final sobre la concesión del título de Pontificia en 1991. Nos dice Huerga  “La concesión del honroso título de Pontificia a nuestra Universidad entraña: 1. Premiar un currículo histórico de excelencia y servicio específico en el campo de la educación, 2. Reconocer una trayectoria de amor a la Iglesia y de fidelidad a su doctrina, 3. Un título vinculante, jurídicamente, al dicasterio de la Santa Sede que se ocupa de la educación; la Sagrada Congregación para la Educación Católica y 4. Señal de confianza en que la PUCPR va a proseguir un renovado afán en su fin académico”.

Hoy, al comenzar este año académico, nos comprometemos, de nuevo, con este esfuerzo de vivir los postulados que dieron origen a nuestra Universidad bajo el amparo de Santa María Madre de Dios, como reza nuestro escudo… Santa María Trono de la Sabiduría. A ella le pedimos que nos guie en este nuevo año académico que iniciamos.

 

 

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