Jan 122017
 

Apoyo total a los seres queridos  ante fatal decisión.

Ante los casos de suicidio que han acaparado la atención mediática durante las últimas semanas, es necesario revaluar las posibles causas y detonantes que llevan a una persona a esta fatal decisión y así establecer medidas adecuadas para la prevención.

Tratar de entender a una persona que considere el suicidio no es un asunto sencillo.  Aunque es difícil predecir una muerte por suicidio, sí se pueden identificar las banderas rojas que alerten de una persona que observe una conducta de alto riesgo.  De acuerdo con la psicóloga y directora de la Clínica Interdisciplinaria de Asuntos a la Comunidad de la PUCPR, Profa. Ada Kercadó Robles,  el aumento o el uso excesivo de sustancias, las manifestaciones en contra de la vida, los síntomas de ansiedad, la sensación de que no puede salir de una situación en particular, la desesperanza, el aislamiento, el coraje descontrolado, las actividades de alto riesgo y los cambios drásticos en el estado de ánimo son algunas de las conductas indicadoras.

“El nivel de riesgo aumenta en la medida en que la conducta riesgosa sea nueva o, si es una conducta existente, la intensidad aumente. De igual modo, si las conductas de riesgo se presentan luego de un suceso o evento traumático, una pérdida, o un cambio drástico, el riesgo de conducta suicida incrementa”, sostuvo la experta.

Enfatizó que “Aunque reconocemos que el suicidio se puede prevenir, es igualmente importante que se atiendan a los familiares o allegados que enfrenten una muerte por suicidio. El Centro de Recursos para la Prevención del Suicido (SPRC) refiere que por una persona que se suicide,  otras 115 personas quedan expuestas de manera directa a este suceso, con 1 de cada 5 reportando que ese evento ha tenido un impacto devastador o le ha provocado problemas mayores en su vida”.

Recientemente, Puerto Rico ha sufrido varias pérdidas por suicidio a  días de recibir el nuevo año.  Así las cosas, surgen grandes preguntas entre los más cercanos de la víctima: ¿Pude hacer algo para evitarlo? ¿Soy culpable de que se suicidara? ¿Tan difícil era su vida que decidió terminarla de esa manera? ¿De verdad quería morir? ¿Por qué me siento responsable de su muerte? ¿Cómo puedo enfrentar a los demás después de este suceso? La psicóloga resaltó que los sentimientos y las emociones asociados a angustia, culpa, traición, alivio e incompetencia, entre otros, pueden manifestarse en los familiares o amigos de quien fallece de esta manera.

“Estas personas tienen que enfrentar y manejar esta pérdida, a la misma vez que deben lidiar con los prejuicios, estereotipos y estigmas que aún hoy  rodean la conducta suicida. Esto provoca un aumento en la intensidad y manifestaciones del proceso de duelo, lo que puede dificultar la recuperación en los sobrevivientes. Y estas mismas personas, los sobrevivientes, también pueden estar en un mayor riesgo de conducta suicida. Cuando se pierde a un ser querido de una manera tan trágica, las emociones, los pensamientos y la conducta de los que sobreviven pueden afectar la capacidad de esa persona para enfrentar la pérdida, solucionar conflictos, manejar el proceso de duelo y continuar con su rutina diaria”, explicó.

 

La ayuda y el apoyo de profesionales es vital.

La experta recomienda que si se identifica a una persona que pueda intentar hacerse daño a sí misma, no se debe dejar sola.

“Procure ofrecerle ayuda y refiérala a un programa o servicio que la pueda ayudar.   Existen diversas barreras que dificultan o impiden el que una persona busque ayuda. Algunas de estas son que no reconozca que necesita  apoyo emocional o profesional, no tener información sobre dónde puede buscar ayuda, pensar que sus problemas no tienen solución, dificultad para tener acceso a los servicios que necesite por la limitada disponibilidad de los mismos, entre otros”, aseveró.

La Línea PAS está disponible 24 /7 y las personas se pueden comunicar al 1-800-981-0023.  La Red Nacional para la Prevención del Suicidio ofrece asistencia en español y el teléfono contacto es el 1-888-628-9454.

También puede contar con el Programa para la Prevención del Suicidio, adscrito a la Clínica Interdisciplinaria de Servicios a la Comunidad. Este ofrece servicios de prevención primaria en un esfuerzo por reducir los factores de riesgo y aumentar la protección que ayuden a prevenir la conducta suicida. El teléfono contacto es el 787-651-2000 Ext. 2467 / 2411.

“Si podemos ofrecer el apoyo emocional que los sobrevivientes necesitan, estaremos facilitando su proceso de duelo y el manejo de su pérdida. La educación es la mejor herramienta para la prevención del suicidio. Es lo que nos ayuda a tener esperanza para poder responder, de manera inmediata, y atender a aquellos que estén más afectados por este tipo de pérdida”, finalizó Kercadó Robles.

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